LAS 9 (NUEVE) IGLESIAS DEL APOCALIPSIS

 

Los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis vistos desde un ángulo ligeramente diferente de lo acostumbrado.

Sabemos que los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis relativos a las siete iglesias pueden interpretarse de, por lo menos, tres maneras diferentes y las tres son válidas.

 

Podríamos llamar a estas tres interpretaciones: Literal; Ejemplar y Profética.

 

Literal: Cada una de las siete es una iglesia real en tiempos de Juan, que está situada en el Asia Menor y que tiene problemas reales como los que se mencionan. El propósito de cada mensaje es corregir errores reales que afectaban a esas congregaciones literales.

 

Ejemplar: Las siete iglesias son siete diferentes ejemplos de iglesias que han existido desde la iglesia primitiva hasta nuestros días y que pueden encontrarse en cualquier parte del mundo y en cualquier tiempo. El propósito de estos mensajes es alertar e instruir individualmente a iglesias que tienen problemas semejantes a los descritos en los mensajes.

 

Profética: Las siete iglesias representan siete períodos consecutivos en la historia de la iglesia cristiana y cada una describe la condición espiritual de la iglesia, como conjunto en el mundo, Su propósito es despertar a la iglesia en cada período, mostrarle lo que vendrá y exhortarla a perseverar hasta el fin en el camino del Señor.

 

Nótese que estas tres maneras de interpretar son válidas para la iglesia literal de Efeso al mismo tiempo. Para las otras seis sólo valen la primera y la segunda. Pero la tercera va alejándose de ellas en el tiempo en cuanto se refieren a períodos posteriores de la historia de la iglesia.

En este breve estudio nos ocuparemos solamente de la interpretación profética.

 

Notemos que a esta serie de siete iglesias le faltan dos iglesias más para completar la era cristiana:

 

En el mensaje a Efeso, el que tiene las siete estrellas en su diestra dice:

 

Efe. 2:4 “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.

5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”.

 

Esta amonestación nos dice que Éfeso representa un período en el que la iglesia ha caído de una condición anterior más elevada, esto es, la iglesia Apostólica.

 

En el libro de Los Hechos leemos:

 

Hechos 2:43 “Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;

45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,

47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

 

Esta maravillosa experiencia de amor y fe de la iglesia Apostólica, no era la experiencia de la iglesia de Efeso, ya que ésta había dejado su “primer amor”.

 

Pero la iglesia de Efeso es seguida por la iglesia de Esmirna, para la cual no hay reprensión. Esto nos da a entender que en el período siguiente, bajo sangrientas persecuciones del Imperio Romano, y especialmente a comienzos del siglo cuarto con las persecuciones de Diocleciano, en el fuego de la prueba la iglesia volvió a la piedad primitiva, es decir, a un carácter semejante al de la iglesia Apostólica.

 

Luego vienen tres períodos oscuros:

 

Pérgamo: la alianza de la Iglesia con el Estado. El comienzo de la corrupción doctrinal.

 

Tiatira: El oscurantismo de la Edad Media. La total corrupción de la doctrina.

 

Sardis: La Reforma. Tiene nombre de que vive, pero está muerta. La doctrina vuelve a sus raíces bíblicas, esto es: tiene nombre de que vive.  Pero falta todavía en ella la vida de Cristo, es decir: está muerta.

 

Al terminar este largo período de tinieblas vuelve a alumbrar la luz.

Filadelfia: El gran reavivamiento relacionado con la predicación de la Segunda Venida de Cristo y la expansión mundial de las misiones. Como Adventistas vemos también en este período la fe de los pioneros de nuestro movimiento. Habiendo pasado por el fuego purificador del Gran Chasco, un remanente muy pequeño fue escogido por Dios para dar el último mensaje de amonestación al mundo antes de la Segunda Venida de Cristo. Esta manada pequeña fue bendecida con abundante conocimiento de la Palabra y con el don de profecía a través de Elena White. Tuvo un comienzo glorioso y se expandió rápidamente.

 

Laodicea: Pero una vez más, la naturaleza humana lleva a la iglesia de vuelta a sus viejas andanzas y llegamos a un período de mundanalidad y apostasía:

 

No hay elogios para esta iglesia-período, pero sí severas reprensiones.

 

Apocalipsis 3:17 “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la verg:uenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.

 

-El grave pecado de esta iglesia es la suficiencia propia: “no necesito nada”.

-Jesús no está en ella. El Testigo Fiel se muestra a sí mismo como quien está fuera, llamando a la puerta.

-Jesús ama a esta iglesia a pesar de su condición. Pero no puede aprobarla a menos que cambie de carácter:

 

Apoc. 3:15 “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente.¡Ojalá fueses frío o caliente!

16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

 

Al decir “te vomitaré de mi boca” el Señor da a entender claramente que la iglesia no irá al cielo en esa condición laodicense.

 

Con todo, presenta una promesa para el vencedor:

 

Apoc. 3:21 “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.

 

Los vencedores, que se sentarán con el Señor en su trono, habrán dejado atrás toda condición laodicense.

 

Esto nos lleva a la novena iglesia, la segunda que no está mencionada explícitamente. La llamaremos “la Iglesia Final”.

 

Esta iglesia es un regreso de la Iglesia de Laodicea a su condición inicial, representada por la Iglesia de Filadelfia.

 

Esmirna es el regreso de Efeso a la piedad de la Iglesia Apostólica.

 

La Iglesia Final es el regreso de Laodicea a la pureza y la sencillez de Filadelfia.

 

La Iglesia de Cristo, que es su cuerpo místico, es sólo una. Lo fue al principio y lo será hasta el fin del tiempo.

 

Podemos representar a esta iglesia única por una línea horizontal de tiempo que comienza con Jesús y sus discípulos y termina también con Jesús y sus discípulos en su segunda venida. Jesús es el Alfa y la Omega, el principio y el fin.

 

La iglesia nunca dejó de ser. “Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Aún en las épocas más oscuras y de mayor apostasía, la iglesia verdadera de Cristo seguía corriendo por debajo de todo el oprobio y de la basura con que el enemigo trató de sepultarla.

 

En los períodos de la iglesia Apostólica, de Esmirna y de Filadelfia, el fuego de la persecución y del chasco quitó la vana hojarasca y la iglesia pudo verse en su pureza. En este momento laodicense la iglesia pura de Cristo está sepultada –pero no destruida– bajo montañas de mundanalidad y suficiencia propia. Pero toda esa escoria será removida en un fuerte zarandeo y entonces saldrán a la luz el amor y la pureza de la Iglesia Apostólica, la misma fe que se vio en Esmirna y Filadelfia. Estas tres iglesias recibieron del Señor preciosas promesas de salvación y vida eterna:

 

Apostólica: 141 “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino”.

 

Esmirna: Apoc. 2:10 “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”.

 

Filadelfia: Apoc. 3:10 “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.

11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”.

 

El tiempo está llegando a su fin. Muy pronto la escoria que hoy parece sepultar la iglesia será removida. Entonces la Esposa del Cordero estará lista para ir a las bodas. Quiera el Señor guardarnos a todos sin caída para que estemos firmes en Aquel Día.