Las Partes del Sermón

Abril 22, 2010 por Carlos Perrone | Editar

(Esta serie completa está disponible en formato de libro electrónico. Ver página de Inicio)

Capítulo I

Las Partes de un Sermón: sus nombres y definiciones.

1.- ¿Qué es un sermón?

Es un discurso sagrado mediante el cual, un orador debidamente capacitado espiritual e intelectualmente, presenta la Palabra de Dios a una congregación con el fin salvar a sus oyentes para Cristo.

2.- ¿Cuáles son las principales características de un buen sermón?

a) Está inspirado en la Palabra de Dios, y no en las invenciones humanas.

b) Constituye, en última instancia, un testimonio vivo de la obra del Espíritu Santo en el corazón y la vida del predicador.

c)Está compuesto de sagradas declaraciones divinas y de razonamientos y sentimientos que dichas declaraciones divinas inspiran en el corazón del predicador. De esta manera, el buen sermón viene a ser una combinación santa de lo divino con lo humano. Dios expresándose a través de la naturaleza humana redimida.

3.- ¿Es necesario que el sermón tenga una forma definida?

Sí, es necesario que el sermón tenga un orden didáctico, fácil de seguir, a fin de que el oyente entienda claramente el mensaje y lo aplique a su vida práctica.

4.- ¿Puede haber más de una forma para un buen sermón?

Sí. Puede haber tantas formas como predicadores y aún más. Cada predicador fue dotado por Dios de dones que le son peculiares. Cada uno tiene su manera particular de organizar su material y presentarlo.

5.- ¿Podemos definir elementos comunes a tantas formas diferentes de preparación?

Sí. Existen elementos comunes a todos las formas de preparar sermones. Podemos enumerarlos de la siguiente manera:

i.Título

ii.Introducción

iii.Texto

iv.Proposición

v.Desarrollo

vi.Conclusión

vii.Llamado

6.- Título

Es el nombre del sermón.

No siempre es necesario. Pero es útil cuando el sermón debe ser anunciado en el boletín de la iglesia o en medios informativos.

El título debe resumir el tema del sermón o ser una clara referencia al mismo.

Títulos fantásticos, o vulgares, o grandilocuentes, o que prometen más de lo que el sermón puede dar, deben ser evitados.

Los títulos sencillos, simples, breves, que apelen al corazón y a la mente serán siempre preferidos.

7.- Introducción

Es una breve porción del discurso, ubicada al comienzo de éste, cuya función es la de atraer la atención del oyente al tema que ha de ser presentado.

Es de esperar que el oyente venga a la reunión con el corazón y la mente cargados con sus problemas. Si no logramos atraer su atención a la predicación es probable que regrese a su casa sin tener idea de lo que se dijo desde el frente.

Conozco predicadores que no necesitan de elaboradas introducciones. Su sola presencia atrae la atención de los oyentes y crea un clima sagrado y cargado de interés en las cosas eternas. Tan pronto suben a la plataforma o se acercan al púlpito, la congregación fija su vista en ellos y guarda silencio esperando con gran interés oír algo de sus labios. Pero aún estos predicadores tan bendecidos, necesitan abrir el entendimiento y el corazón del oyente a fin de prepararlo para contemplar en toda su amplitud y profundidad el tesoro de la Palabra de Dios.

De la introducción puede depender que el oyente tome el sermón en serio o en broma, que quede impresionado por la grave importancia de lo que se va a decir, o que piense que el sermón no vale la pena y se quede dormido durante todo el tiempo de la predicación.

Nuestro tema, si somos fieles expositores de la Palabra de Dios, será siempre el más importante de todo el universo por las edades eternas, esto es: El sacrificio de amor infinito de la cruz, por medio del cual somos salvados por la fe.

La introducción puede ser feliz, pero nunca liviana; puede ser solemne, pero nunca sombría; puede ser sencilla, pero nunca trivial, puede ser interesante, pero nunca tomará el lugar del tema del sermón, sino que guiará el interés de los oyentes a él. Estará cargada de un entusiasmo celestial, encendida en el fuego del Espíritu. Será siempre la promesa de algo muy grande que viene, y que no me debo perder.

Hechos de la vida diaria, experiencias personales, hechos de la naturaleza, noticias, etc. debidamente aplicados, pueden servir de introducción para el tema.

La introducción nunca debiera concluir en sí misma, sino terminar dejando un interrogante. Como para que el oyente piense: “¡Interesante! Pero. . . ¿Y ahora qué? ¡Vamos hombre! ¿Qué vas a decir ahora al respecto? ¡Continúa!”

8.- Texto

Es una porción de la Escritura donde la verdad a ser presentada aparece con claridad meridiana, y que será la base del tema del sermón.

Todos los textos de la Biblia constituyen la Palabra de Dios a través de un profeta dada a los hombres. Sin embargo, no todos los textos bíblicos se prestan para ser el texto de un sermón. Procura imaginar un sermón basado en el capítulo 3 de Job:

3 «¡Perezca el día en que yo nací

y la noche en que se dijo:”Un varón ha sido concebido!”

4 Que aquel día se vuelva sombrío;

que no cuide de él Dios desde arriba

ni haya luz que sobre él resplandezca.

Estas son las palabras de un hombre de Dios, grandemente atribulado por calamidades repentinas que cayeron sobre él una tras otra y que en medio de su dolor intenso ha perdido momentáneamente la visión de la grandeza y el amor de Dios. Este texto tiene muchísimo sentido en su contexto, en tanto nos ayuda a comprender la angustia de Job, pero, tomado aisladamente, no presenta un mensaje de aliento para el que está pasando por una gran tribulación.

Pero si vamos al último capítulo de Job, encontramos palabras diferentes del patriarca:

1 Respondió Job a Jehová y dijo:

2 «Yo reconozco que todo lo puedes

y que no hay pensamiento que te sea oculto.

3 “¿Quién es el que, falto de entendimiento,oscurece el consejo?”

Así hablaba yo, y nada entendía;

eran cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

4 Escucha, te ruego, y hablaré.

Te preguntaré y tú me enseñarás.

5 De oídas te conocía,

mas ahora mis ojos te ven.

6 Por eso me aborrezco

y me arrepiento en polvo y ceniza».

En este caso las palabras de Job revelan una sabiduría nueva, adquirida junto a Dios durante su penosa tribulación y de la cual cada oyente puede ser enriquecido.

Jesús, el Maestro de los maestros, era sencillo en sus presentaciones. Hasta un niño podía entender sus prédicas: la semilla en el campo, el labrador, los dos cimientos, la mujer que perdió una dracma, la oveja perdida, el buen pastor, la vid y sus ramas, la higuera que no da fruto, ¡la viga en el ojo! No necesitaba de sesudos argumentos, ni de palabras en griego o en hebreo, ni de los dichos de los rabinos para presentar la verdad. No se tomaba el tiempo ni el esfuerzo de demostrar que la verdad es la verdad. Sencillamente El era la verdad y se expresaba con la más absoluta confianza en la verdad. Y era su confianza, no sus argumentos, lo que inducía a la gente a creer.

Hagamos, pues, de la misma manera. Dejemos los textos oscuros o conflictivos para los teólogos y para los que siempre andan por ahí tratando de encontrarle la quinta pata al gato. El mismo Pedro nos alerta que en las cartas de Pablo, y también en las otras Escrituras, hay algunas cosas difíciles de entender que “los indoctos e inconstantes tuercen.” Dejemos tales textos difíciles y vayamos a los que parecen tener la verdad “en la punta de la lengua” lista para saltar fuera.

Algunos textos aparentan ser difíciles, pero no lo son. Sencillamente tienen un lenguaje profundo y elevado que escapa al entendimiento de algunos oyentes sencillos. Tales textos no deben evitarse, sino explicarse con claridad para enriquecimiento de aquellos oyentes sencillos.

Recientemente he predicado una serie de sermones sobre el primer capítulo de Juan. Nótese que el texto encierra verdades riquísimas, pero su expresión podría volar por sobre la cabeza de algunos cristianos sencillos.

14 Y el Verbo se hizo carne

y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad;

y vimos su gloria,

gloria como del unigénito del Padre.

15 Juan testificó de él diciendo: «Este es de quien yo decía: “El que viene después de mí es antes de mí, porque era primero que yo”».

16 De su plenitud recibimos todos,

y gracia sobre gracia,

17 porque la Ley fue dada por medio de Moisés,

pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

18 A Dios nadie lo ha visto jamás;

el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre,

él lo ha dado a conocer.

Este texto no es difícil ni enredado. Pero sí es muy rico y muy profundo. Todo miembro de iglesia debe entender bien este texto, y Dios te ha puesto a ti para explicárselo. En mi experiencia personal, he percibido al final de la predicación de textos como éste un gozo muy intenso en todos los corazones. Es el gozo de quien ha percibido una nueva luz proveniente del Cielo.

No quieras parecer erudito eligiendo textos controvertidos para tus predicaciones. No eres tú el que debe ser elevado en el sermón, sino el Señor Jesús.

Si elijes textos de Pablo en Romanos, Efesios o Gálatas, asegúrate de que tienes una clara compresión de la doctrina fundamental de la fe cristiana, esto es la salvación por la fe en Cristo.

9.- Proposición

La proposición es la idea central del sermón presentada en una sola frase.

Puede decirse que ésta es la parte más importante del sermón. Representa una clara noción de la verdad que se desea presentar.

No tener una clara proposición, implica que el tema no está lo suficientemente claro en la mente del predicador. El resultado será un sermón vago, impreciso, que no sabe adónde va. El predicador martilla y martilla pero nunca da en el clavo. A la hora del llamado no tiene un punto definido hacia donde llevar las decisiones y todo el sermón termina derramándose como agua en un cántaro rajado.

Podríamos expresar esto usando máximas: “Si no tienes algo bueno para decir, mejor no digas nada.” O bien: “Si no sabes a dónde vas, no vayas a ninguna parte.” (Es decir: siéntate y deja que otro hable.)

Esta idea central o proposición, al ser presentada por el predicador, deberá brotar clara y espontáneamente del texto del sermón ante la mente y el corazón de cada oyente. Si tu proposición no brota naturalmente del texto, deséchala. Podría no ser más que una idea personal tuya. Por culpa de estas ideas personales la fe cristiana está tan dividida en estos tiempos. Si cada predicador se ciñera al tema sugerido por el texto bíblico sin andar metiendo ideas de su propia cosecha, no habría más que un rebaño y un Pastor.

Desarrollaremos el tema de la proposición con más amplitud en el capítulo II: El Tema del Sermón.

10.- Desarrollo

Es la explicación detallada y la aplicación práctica de la proposición.

Está constituido por un arreglo didáctico de las ideas y materiales usados por el predicador.

Su función es ampliar, ilustrar y aplicar a la vida práctica la verdad expresada en la proposición.

Ampliaremos este punto más adelante.

11.- Conclusión

Constituye un resumen de lo dicho conducente a reafirmar la verdad presentada en la proposición.

El pastor Alejando Bullón suele usar un relato dramático de conversión con el fin de conmover los corazones y prepararlos para el llamado que vendrá a continuación.

12.- Llamado

Es una apelación ferviente que brota del corazón de un predicador movido por el Espíritu Santo y se dirige al centro mismo del corazón del oyente invitándolo a recibir con fe la verdad presentada.

Todo sermón debe terminar con un llamado. No hacerlo es como trabajar duramente para sembrar y cultivar la semilla y luego abandonarla al tiempo de la siega. El tiempo de la siega es breve y urgente. Demorarse en recoger la cosecha podría dar lugar a que una tormenta repentina arroje todo el grano a tierra. Nunca sabremos si esa será o no la última oportunidad para un alma en peligro. Jamás cerremos la presentación de un sermón sin invitar a la congregación a decidirse por Cristo.

Fin del capítulo I

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¡Muchas gracias!

 

27 pensamientos en “Las Partes del Sermón

    • Estimado Franco:
      Entiendo que te refieres a los materiales sobre predicación.
      He pasado este material a formato MOBI de modo que pueda leerse en un lector de libros electrónicos.
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    • Muchas gracias Patricio. Notarás al leer que estos capítulos no son sólo el resultado de leer libros, sino de la experiencia, tanto en la predicación como en la enseñanza de la homilética a mis hermanos laicos.

  1. Muy apreciado Carlos, este material, ha sido una grán bendición para nosotros los predicadores laicos, de esta manera ya tenemos mejores herramientas para estructurar mejor nuestros trabajos de predicación…muchas bendiciones desde Quito Ecuador…saludos

  2. Apreciado hermano, soy pastor de una comunidad en el Departamento de Santander, Colombia, Y en estos momentos estoy capacitando a un grupo de hermanos y su líder en el ministerio. Esta enseñanza me ha sido de Gran provecho

    • Muchas gracias Chrlyn por tus palabras. Verdaderamente, el presemtar el mensaje de Dios de una manera simple y con un objetivo claro, ayuda muchos a nuestros hermanos a entender el mensaje de la salvación.

  3. Muchas gracias pastor, por tomarse parte de su tiempo en ayudar, a personas que solo queremos esfozarnos a zer mejores hijos de Dios y trasmitir lo que en esencia la palabra por si sola ya lo es, muchas gracias Dios lo siga, Bendiciendo

    • Gracias Carlos:

      Tengo planes, para más adelante, de completar esa serie de seis artículos con otros materiales y formar un pequeño libro sobre la predicación de sermones expositivos.

      El Señor te bendiga.

  4. Muy claro y explícito q el Dios de amor y misericordia siga usándolo como utensilo de honra útil en sus manos y nosotros recibir enseñanza para crecimiento espiritual. Bendiciones de lo alto y siga glorificando al Señor. Gracias siervo sel Señor.

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