Capítulo 2

Bosquejo de un estudio bíblico expositivo acerca de:

2. La Naturaleza Humana Después de la Caída y la Obra Redentora de Dios. 

Efesios 2:1-10

Por Carlos Perrone

Tema central de este estudio: Somos, por naturaleza, esclavos del pecado. Pero Dios, en su infinita misericordia, nos rescata de la esclavitud del pecado y transforma nuestra vida para bien de tal manera, que llega a ser un espectáculo maravilloso para todo el universo.

Propósito: Señalar el hecho de todos somos pecadores y no podemos cambiar, a menos que recibamos por fe la oferta misericordiosa de Dios en Cristo Jesús.

Método: Usaremos una tabla a dos columnas en la que copiaremos el texto bíblico en la columna de la izquierda y los comentarios e indicaciones especiales en la de la derecha.

La extensión del texto es de diez versículos. Comentaremos los 10.

Efesios 2. Reina Valera Contemporánea (RVC)

Comentarios

1 A ustedes, él les dio vida cuando aún estaban muertos en sus delitos y pecados,

En el texto original griego la expresión “él les dio vida” aparece sólo en el versículo 5. El texto sería “Ustedes estaban muertos en sus delitos y pecados.” Los traductores repiten en el primer versículo la expresión “él les dio vida” con la finalidad de hacer más claro el texto para el lector. Dicha adición no altera en absoluto el sentido del pensamiento bíblico y lo hace más claro al entendimiento del lector común.

Nuestra condición natural: Como hijos nacidos de carne y sangre, inclinados por naturaleza al mal, estamos muertos a casusa de nuestros delitos y pecados.

2 los cuales en otro tiempo practicaron, pues vivían de acuerdo a la corriente de este mundo y en conformidad con el príncipe del poder del aire, que es el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.

Tres cadenas nos atan:

La corriente de este mundo: El mundo que nos rodea desde el día en que nacemos está lleno de toda clase de mal. Su influencia sobre nosotros es muy fuerte y no podemos, por nosotros mismos, escapar de ella.

El príncipe de la potestad del aire: Es una clara referencia al Diablo. Un ser angelical que se rebeló contra el gobierno de Dios y arrastró consigo a la tercera parte de los ángeles del Cielo. El poder diabólico nos rodea de continuo buscando el control de nuestra mente y nuestra voluntad. Tiene preparada una tentación específica para cada uno, conforme a su particular debilidad.

3 Entre ellos todos nosotros también vivimos en otro tiempo. Seguíamos los deseos de nuestra naturaleza humana y hacíamos lo que nuestra naturaleza y nuestros pensamientos nos llevaban a hacer. Éramos por naturaleza objetos de ira, como los demás.

Los deseos de nuestra naturaleza humana: El pecado está en nuestro interior. No podemos quitarlo de allí. Este pecado nos lleva a cometer hechos de injusticia y de maldad.

Objetos de ira: Las versiones anteriores de la traducción de Reina-Valera decían: “Hijos de ira”, lo que significa: “nacidos para el castigo de la ira de Dios.” No hay escapatoria para esta condenación hereditaria. El sepulcro sería el fin de todo para los seres humanos.

4 Pero Dios, cuya misericordia es abundante, por el gran amor con que nos amó,

Pero Dios nos salva de puro amor y misericordia. Dios es bueno.

5 nos dio vida junto con Cristo, aun cuando estábamos muertos en nuestros pecados (la gracia de Dios los ha salvado),

Nos dio vida junto con Cristo: Cristo murió en la cruz porque cargó con la culpa de nuestros pecados. (Jesús no murió del maltrato físico que recibió de los hombres, sino por la ira de Dios hacia el pecado que Jesús había tomado como suyo.)

6 y también junto con él nos resucitó, y asimismo nos sentó al lado de Cristo Jesús en los lugares celestiales,

Habiendo muerto aquel viernes a las tres de la tarde, fue puesto en un sepulcro. Pero no había razón para que quedara allí por él mismo no había cometido pecado alguno. Sólo había muerto por pecados ajenos. De modo que Dios lo resucitó. Y al resucitar Cristo, en manera figurada resucitamos todos nosotros, porque todos nuestros pecados fueron lavados por la sangre de la cruz. Para que esa resurrección sea real, es necesario que cada uno de nosotros acepte el don del perdón que Dios compró a un precio tan elevado.

Nos sentó al lado de Cristo Jesús: Y por si el perdón fuera poco, nos puso en una íntima relación con Cristo Jesús: “nos sentó a su lado.”

En los lugares celestiales: Pablo escribe esta carta estando preso en Roma, atado a un soldado, en una casa alquilada, y en espera de su muerte. Pero al escribir esta carta, como también otras desde la prisión, parece ignorar el penoso entorno y sentirse junto a Cristo Jesús “en los lugares celestiales.”

Dondequiera que estemos, si estamos con Cristo, estamos en los “lugares celestiales.” La presencia de Jesús en el corazón, convierte la celda más oscura y repugnante en un palacio donde habita el Señor. Además de esto, nos espera una mansión en los cielos donde habitaremos para siempre con Él.

7 para mostrar en los tiempos venideros las abundantes riquezas de su gracia y su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Mostrar. . . las abundantes riquezas de su gracia. . .” Habiendo sido redimidos por gracia nos transformamos en trofeos vivientes de la obra de Cristo. Por la eternidad seremos asombro y maravilla a los ángeles de Dios y a todos los seres creados del universo.

Por las edades eternas contaremos a toda nuestra familia en los cielos la historia de Jesús, que dejó las mansiones de eternas y la compañía de su Padre y de todos los demás hijos de Dios para venir a este mundo de pecado a redimirnos por su sangre.

8 Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios;

La salvación y el derecho a participar de la alabanza con los ángeles no es algo que nace en nosotros. Es un regalo de Dios por medio de Cristo.

Recibimos este regalo por la fe. Esto es: creyendo de corazón en el que ofrece el Don y deseosos de vivir para siempre con él y para él.

9 ni es resultado de las obras, para que nadie se vanaglorie.

Las obras humanas de nada valen a este respecto. Nadie puede gloriarse de haberse “ganado” la salvación por sus propios esfuerzos.

10 Nosotros somos hechura suya; hemos sido creados en Cristo Jesús para realizar buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que vivamos de acuerdo con ellas.

Hemos sido creados en Cristo Jesús”: Aquí, obviamente, se refiere a una segunda creación. Nuestra primera creación vino de carne y sangre. Esta segunda creación viene por el sacrificio de Cristo. El Señor nos hace de nuevo para que vivamos de acuerdo con su voluntad.

Para que esto sea posible es necesario que muramos con Cristo, que seamos resucitados juntamente con él y que aceptemos de corazón la oferta de salvación por fe que Dios nos ofrece.

Llamado: El Señor nos invita con un fervor y una intensidad que las palabras humanas no pueden describir a que recibamos Su Don gratuito por la fe.

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