Romanos 3

 

Por Carlos Perrone

­Entonces, ¿qué ventaja tiene el judío? ¿De qué sirve la circuncisión? En el capítulo 2 Pablo declara que de nada vale ser judío si uno no cumple la ley. Muchos judíos se habían tornado presuntuosos: decían tener todos los beneficios del pacto con Dios pero no cumplían las condiciones que el pacto establece para recibir tales beneficios.Dice también que el pagano, que hace por naturaleza los que es de la ley según su conciencia, es aprobado por Dios. La pregunta lógica es “entonces, ¿qué ventaja tiene el judío?
2 De mucho, y por muchas razones. En primer lugar, a los judíos se les confió la palabra de Dios. Los judíos tienen mucho de qué dar gracias a Dios. El contacto con Dios, el mantener una relación de fe y amor con él enriquece a todo el que participa de ella. La ley de los Diez Mandamientos, tanto como todas las leyes dadas por Dios mediante Moisés hicieron de Israel una nación grande y sabia. Su ley era maravilla y asombro de todas las demás naciones. Muchos paganos temían al Dios de Israel y le daban gloria.La ley de Dios era un trasunto de su amor incomparable. En ella mostraba su compasión por el pobre, por la viuda, por el huérfano, por el extranjero y prescribía procederes que tenían tanto que ver con la justicia social y el respeto al prójimo, como con la felicidad familiar, el cuidado del cuerpo, el cultivo adecuado de la mente y el enriquecimiento del espíritu.Y por si esto fuera poco, Dios intervino poderosamente una y otra vez para librar a su pueblo de poderosos enemigos.

Ciertamente, los judíos tenían mucho de qué gloriarse en el amor de Dios.

3 Pero entonces, si algunos de ellos no fueron fieles, ¿su falta de fe anulará la fidelidad de Dios? Tristemente, el pueblo judío se apartó muchas veces del camino de Dios y de su mano protectora y fueron afligidos por muchos enemigos. En los días de Pablo los dirigentes religiosos habían tergiversado la Palabra de Dios para seguir meras tradiciones humanas. El pueblo, en su mayoría, seguían celebrando sus fiestas y tradiciones en honor a Dios, pero su corazón estaba lejos de él. Pretendían ser hijos de Abrahan al par que dejaban los caminos de Dios para seguir las costumbres paganas.Pero la infidelidad del pueblo no anula la fidelidad de Dios. Aun cuando una gran mayoría se había apartado, todo judío sincero que buscara a Dios de todo corazón lo encontraría y todas las promesas del pacto sería verdaderas en él.El nombre de Dios era blasfemado entre los paganos por causa de la conducta de muchos judíos. Pablo aclara aquí que Dios es fiel por encima y más allá de la desobediencia de los que dicen ser su pueblo y no lo son.
4 ¡De ninguna manera! Dios es siempre veraz aunque todo hombre sea mentiroso. Como está escrito:«Para que seas justificado en tus palabras,

Y salgas airoso cuando seas juzgado.»

¡Oh no, no confundamos la justicia de Dios con la injusticia de su pueblo! Declara Pablo enfáticamente. El pueblo podrá olvidarse de Dios, pero Dios jamás se olvida de su pueblo.Dios es veraz. Nadie podrá encontrar fallas en su Palabra. 

 

Cita las palabras de David en Salmo 51:4

5 Entonces, ¿qué diremos si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios? ¿Que Dios es injusto cuando nos castiga? (Hablo como hombre.) Si mi pecado hace resaltar la justicia de Dios, ¿Por qué soy condenado? ¿Es Dios injusto?
6 ¡De ninguna manera! Pues si Dios fuera injusto, ¿cómo juzgaría al mundo? No, si Dios fuera injusto no podría juzgar al mundo; concluye Pablo adelantándose a la objeción que podría surgir.
7 Pero si mi mentira sirve para que la verdad de Dios abunde para su gloria, ¿por qué todavía soy juzgado como pecador? Pero si mi pecado resalta la justicia de Dios, por qué se me condena?
8 ¿Y por qué no decir: «Hagamos males para que vengan bienes»? Así nos calumnian algunos que afirman que eso es lo que enseñamos. ¡Estas personas se tienen bien merecida la condenación! Podríamos decir: Hagamos males para que nos vengan bienes.Seguramente Pablo hace referencia aquí a algunos que tergiversaban sus enseñanzas diciendo que él quitaba todo valor a la ley. Que daba lo mismo obedecer que desobedecer.

Los que esto decían tenían merecido su castigo.

9 ¿Entonces, qué? ¿Somos nosotros mejores que ellos? ¡De ninguna manera! Porque ya hemos demostrado que todos, judíos y no judíos, están bajo el pecado. Pablo afirma aquí que los judíos no son mejores que los gentiles, porque a mayor luz se requerirá mayor responsabilidad. Un gentil que anda en toda la luz que tiene es aprobado, porque no sabe nada mejor. Pero un judío, que conoce la verdad por la Palabra de Dios, no tiene excusa por su pecado. Saber y no obedecer acarrea mayor condenación.La conclusión de todo este discurrir de Pablo es que tanto los judíos como los gentiles o paganos están bajo condenación de pecado.
10 Como está escrito:«¡No hay ni uno solo que sea justo! Aquí Pablo cita pasajes del AT, mayormente de los salmos, para corroborar su aserto de que todos los seres humanos son iguales ante Dios y todos están bajo pecado.Los beneficios dados a Israel tienen valor cuando se aceptan y guardan por fe.
11 No hay quien entienda;no hay quien busque a Dios.
12 Todos se desviaron, a una se han corrompido.No hay quien haga lo bueno, ¡no hay ni siquiera uno!
13 Su garganta es un sepulcro abierto,y con su lengua engañan.(C)¡En sus labios hay veneno de serpientes!
14 Su boca está llena de maldición y de amargura.
15 Sus pies son veloces para derramar sangre.
16 Destrucción y desgracia hay en sus caminos,
17 Y no conocen el camino de la paz.
18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.»
19 Pero sabemos que todo lo que dice la ley, se lo dice a los que están bajo la ley, para que todos callen y caigan bajo el juicio de Dios, La ley es una maestra que nos enseña a diferenciar lo bueno de lo malo. Por medio de ella sabemos qué es pecado y qué no lo es. Pero la ley sólo puede señalar al culpabre; condenar. Por esa razón la ley manda callar a todos los pecadores, por cuanto no hay uno solo que guarde toda la ley y nunca peque. 

 

Nadie puede justificarse por obedecer la ley, porque todos, de una u otra manera la transgredimos.

 

La función de la ley es señalar el pecado, pero no puede justificarlo.

20 ya que nadie será justificado delante de Dios por hacer las cosas que la ley exige,(H) pues la ley sirve para reconocer el pecado.
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, y de ello dan testimonio la ley y los profetas. Si sólo dependemos de la ley, estamos perdidos.Es necesario algo que esté por encima de la ley para que seamos justificados o perdonados.Por eso, y para nuestra salvación, se ha manifestado ahora la justicia de Dios, como fue anunciado por los profetas.
22 La justicia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo,(I) es para todos los que creen en él. Pues no hay diferencia alguna, La justicia de Dios a la que Pablo se refiere aquí, es el conjunto de las virtudes divinas: su santidad, su amor infinito por sus hijos pecadores, su ley justa, su juicio justo, su infinita misericordia.Y este don es para todos los pecadores del mundo, sin diferenciar los judíos de los gentiles, por cuanto tanto unos como otros cometen pecados y, por lo tanto, son condenados por la ley.
23 por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios;
24 pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyó Cristo Jesús, Pero si recibimos el don de Dios: la gracia, que nos es dada mediante la redención provista por Cristo Jesús, somos perdonados o justificados.El don de Dios en Cristo es aparte de la ley.Jesús nos “redime” de la condenación de la ley. Esta es una expresión legal que puede referirse a la redención de un esclavo: alguien paga por la liberación de un esclavo y lo deja ir. O paga la multa de uno que cometió un delito y está en la cárcel por no poder pagar la multa por sí mismo.

Nosotros estábamos en la cárcel de la ley hasta que vino Jesús y pagó por nuestra redención.

El tener misericordia no está prohibido por la ley. Dios pagó nuestra redención en Cristo de puro amor.

La misericordia está por encima de la ley. La ley no puede prohibir que un amigo del multado pague la deuda por él.

 

25 a quien Dios puso como sacrificio de expiación por medio de la fe en su sangre. Esto lo hizo Dios para manifestar su justicia, pues en su paciencia ha pasado por alto los pecados pasados, Jesús murió para “expiar” nuestros pecados. La palabra “expiar” hace referencia a los sacrificios del templo. Pablo cambia ahora la imagen legal del pago de una multa o fianza por la imagen del cordero expiatorio que se sacrificaba en el santuario.Cuando uno pecaba y quería ser perdonado por Dios, traía un cordero al sacerdote y lo ofrecía como sustituto de su persona para el perdón de sus pecados. De una manera simbólica, el animalito moría por los pecados del que lo ofrecía y el ofrendante el perdonado.Así también Jesús fue ofrecido en lugar de nosotros llevando nuestro pecado. De esta manera las exigencias de la ley son satisfechas y nuestro pecado es perdonado.
26 para manifestar su justicia en este tiempo, a fin de que él sea el justo y, al mismo tiempo, el que justifica al que tiene fe en Jesús. El que tiene fe en Jesús y en su sacrificio comienza una vida nueva –ya no la vida de un hombre culpable, sino la de uno perdonado– la cual es una manifestación de la justicia de Dios.De esta manera Dios es justo, al mismo tiempo que perdona al que cree en Jesús.Dios no pasa por alto la ley. El peso de nuestra transgresión cae sobre Cristo y nosotros somos salvos por la fe en él.
27 Entonces, ¿dónde está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Si recibimos esta salvación provista mediante Cristo no tenemos de qué jactarnos. No hay en ella mérito nuestro alguno. Todo lo hace Dios por medio de Cristo.La salvación que nos es dado sólo por fe, sin la necesidad de obras meritorias de nuestra parte, descarta toda jactancia.
28 Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley. De modo que soms justificados sólo por fe, sin la necesidad de hacer obras que nos acrediten méritos delante de Dios.
29 ¿Acaso Dios es solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los no judíos? Ciertamente, también es Dios de los no judíos. En cuanto a la salvación, no hay judíos ni gentiles, tanto unos como otros son justificados por la fe.Dios es Dios de los gentiles y Dios de los judíos por igual.
30 Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los que están circuncidados, y por medio de la fe a los que no lo están.
31 Entonces, ¿por la fe invalidamos la ley? ¡De ninguna manera! Más bien confirmamos la ley. ¿Estamos invalidando la ley por la fe? Al contrario, la estamos confirmando.Si la redención de nuestras almas costó el elevado precio de la sangre de Cristo, tan sólo para que la ley no fuese invalidada, ¿Cómo podríamos decir que la fe invalida la ley?

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2 pensamientos en “Romanos 3

  1. Pastor Perrone, sencillamente espectacular, con decirle que: Me compungió el corazón una expresión que usted utilizo; “DIOS ESTUVO DECIDIDO A QUEBRANTARSE EL ANTES QUE SU SANTA LEY” Dios lo siga bendiciendo Pastor.
    Atent. Pr. Javier Gaviria. Colombia.

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