Revitalización de la Escuela Sabática – 2

Capítulo 2

La Clase de Maestros

Importancia de la Clase de Maestros

No es posible soslayar ni subestimar la importancia de la Clase de Maestros cuando se trata de revivir una escuela sabática adormecida. La clase de maestros es un eslabón indispensable en la cadena espiritual que une al pastor y los hermanos más capacitados con el miembro más pequeño y débil de la iglesia. Se requiere acción coordinada y sostenida para alcanzar el éxito en esta empresa. Se ha dicho con acierto que la Escuela Sabática es el corazón de la iglesia. Podemos decir también que la Clase de Maestros es la arteria coronaria de la Escuela Sabática.

La clase de maestros debe proveer:

Un criterio unido de todo lo que se hará y dirá en la reunión general del sábado de mañana. Las diferentes clases de Escuela Sabática no deben funcionar como entes independientes y separadas unas de otras. Esto deja amplia oportunidad a los que desean enseñar doctrinas erradas u opiniones personales. Todos los maestros deben estar presentes en la clase de maestros sin excepciones. Existen por allí algunos espíritus “exquisitos” que piensan que no necesitan de la Clase de Maestros porque imaginan tener un gran conocimiento y experiencia. Estos maestros sólo serán un peso para el sistema. Estarán siempre desconectados del resto y no estarán preparados para presentar la parte misionera del día. Una alternativa podría ser poner junto a él un maestro auxiliar que sí participe de la Clase de Maestros y esté listo para presentar la parte que el titular ignora por causa de su ausencia.

Un espíritu unido. La Clase de Maestros debe ser una sesión de estudio de la Palabra, de oración y de entrega al servicio. Esto implica un alto nivel espiritual de instrucción y motivación. Este espíritu será llevado por los maestros a la clase para producir en ella el mismo efecto benéfico.

-Un plan misionero unido. Las clases nos son islas ni mundos aparte, sino provincias unidas de un mismo territorio o país. No solamente es aconsejable que todas promuevan el mismo plan misionero, sin que sus actividades, que forman parte de la actividad de la iglesia toda, deben ser reportadas y cotejadas para tener una manera de evaluar el aprovechamiento de cada clase.

Acerca de los miembros de la Clase de Maestros

Ya hemos mencionado a los maestros como miembros ex-oficio de la Clase de Maestros.

Debiera estar allí, por cierto, el Director de la Clase de Maestros. Este oficial no debe ser necesariamente el director de la Escuela Sabática ni tampoco es siempre aconsejable que lo sea. El director de Escuela Sabática cumple una función más bien administrativa, de coordinación y seguimiento. El director de la Clase de Maestros es el hombre clave para mantener el interés, el entusiasmo y el espíritu de la clase. Tiene que ser un hombre, o una mujer de una profunda experiencia cristiana y misionera. Una persona de visión y energía. En algunos casos puede ser el pastor de la iglesia. Pero esta posibilidad va esfumándose poco a poco a medida que la crisis financiera mundial obliga a tener un pastor para más de una iglesia.

El Director Misionero de la iglesia debe estar presente en cada reunión ya que tiene a su cargo la promoción misionera de cada sábado. Puede elegirse un director asociado que esté siempre presente también. Ambos podrían ser también maestros.

El Director de la Escuela Bíblica por Correspondencia de la iglesia, si la hubiere. Sus reportes, exhortaciones e indicaciones oportunas serían siempre de utilidad.

El Secretario de la Escuela Sabática con sus estadísticas y observaciones. Un buen secretario puede ser un permanente factor de evaluación sobre la marcha de la Escuela Sabática. Su participación es importante tanto en la Clase de Maestros como en el programa de la Escuela Sabática del sábado por la mañana.

Todo miembro promisorio a fin de adquirir más conocimiento y cercanía con Dios.

Todo el que desee asistir. La clase no es exclusiva sino inclusiva. Siempre hay miembros que anhelan oír más de Dios y gustan mucho de asistir a la Clase de Maestros.

Cuándo tener la Clase de Maestros

El mejor momento es, sin lugar a dudas, el viernes de noche. Nadie está condicionado por horarios de trabajo u otras obligaciones temporales. En mi experiencia he visto que este tiempo es posible en ciudades pequeñas y pueblos donde todos viven relativamente cerca de la iglesia. No es así en las grandes ciudades donde los hermanos tienen una hora o más para llegar al lugar de reunión. Esto es penoso, porque descartar la clase de maestros equivale a condenar a la Escuela Sabática a una desunión y una rutina mortal de las que no hay posibilidad de escape.

En algunas iglesias se ha probado tener la Clase de Maestros el sábado por la mañana media hora antes del comienzo de la Escuela Sabática. Es mejor que nada, pero el tiempo es muy breve y sólo se atina a un repaso concertado de la lección. No queda tiempo para la oración ni para la promoción de la actividad misionera del día. Si eso es todo lo que podemos hacer, está bien, pero no debemos perder de vista el ideal.

Uso de la tecnología moderna.

No tengo mucha experiencia personal en el uso de la tecnología moderna de comunicaciones, especialmente vía Internet. Pero veo un gran potencial en esto y sé que el diálogo con vídeo en forma de conferencia con varios participantes está siendo usado con éxito en otros entornos. En países más adelantados, donde es muy común que los miembros posean acceso al Internet y computadoras u ordenadores con capacidad de transmitir vídeo, bien podría concertarse un plan de conferencia múltiple. A un número establecido de integrantes registrados de la clase, los cuales se comunicarían en forma interactiva, podrían sumarse muchos vídeo-espectadores que podrían presenciar la clase, pero sin la posibilidad de interactuar. Con todo, estos espectadores podrían comunicarse mediante el “chat”  o el correo electrónico con el coordinador del sistema, el cual llevaría las inquietudes presentadas a la reunión virtual.

El uso de teléfonos celulares añade una posibilidad más a la clase de maestros. Donde cada uno tiene su celular, la clase podría realizarse sólo en audio o, bajo ciertas condiciones, también en audio y vídeo. Aún el teléfono de la casa podría usarse. Sólo que no siempre es posible tener la línea de la familia comprometida por una hora y media sin interrupciones.

Estos planes tecnológicos podrían tener lugar los viernes de noche o los jueves de noche en iglesias que suelen tener programas distintos para los viernes.

Programa sugerente para la Clase de Maestros.

El control estricto del tiempo es vital en la Clase de Maestros. Hay tres partes importantes y ninguna de ellas debería tomar el tiempo de la que viene después. El plan que presento como sugerencia de de una hora y media. Sus partes son: 1. Puntos importantes de la lección; 2. Oración; 3. Promoción misionera.

 

 

 

 

 

Por esta razón comenzamos nuestra consideración con la clase de maestros, asumiendo que el lector ya tiene una idea general de lo que es la escuela sabática.

Los tres objetivos fundamentales de la clase de maestros son:

  1. Fortalecer continuamente los pilares de la fe.
  2. Crear una conciencia clara y consistente del tiempo en que estamos viviendo. El Señor está próximo a venir.
  3. Establecer un orden administrativo que asegure la continuidad y la unidad de acción.
  1. Fortalecer continuamente los pilares de la fe.

Leamos con atención las palabras de Jesús a sus discípulos

Juan 15

Jesús, la vid verdadera

15 »Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

5 »Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. 6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, los echan en el fuego y arden. 7 Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho. 8 En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos. 9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

11 »Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo.

12 »Éste es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 13 Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. 15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a conocer. 16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.

18 »Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. 19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os odia. 20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: “El siervo no es mayor que su señor.” Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. 21 Pero todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.

22 »Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. 23 El que me odia a mí, también a mi Padre odia. 24 Si yo no hubiera hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto, y me han odiado a mí y a mi Padre. 25 Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su Ley: “Sin causa me odian.”

26 »Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. 27 Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.

Los pilares de la fe son tres:

El Estudio de la Palabra de Dios (Conocer más a Dios.)

            La Oración (Vivir en comunión con Dios.)

            La Obediencia y el Servicio (Obedecer a Dios y servir al prójimo.)

El estudio de la Palabra de Dios:

Nuestra fe no es una idea vaga de Dios, sino que tiene un contenido concreto y bien coordinado. No creemos en Dios conforme a ideas humanas, sino por medio de  lo que Dios nos ha revelado acerca de sí mismo a través de Cristo:

“A Dios nadie lo ha visto jamás, el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer.” Juan 1:18

Y todo lo que Cristo nos ha dado a conocer acerca del Padre está en la Biblia, que es la Palabra de Dios para los hombres.

“La fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios.” Romanos 10:17.

La guía de estudio de la Escuela Sabática, llamada “Folleto” en algunos países hispanos y “Cartilla” en otros, debe ser recomendada con entusiasmo. Es una ayuda invalorable para nuestro estudio de la Palabra de Dios y la edificación de nuestra fe. Es también un medio de asegurar la unidad de la iglesia en su entendimiento de las cosas de Dios. Después de años de pruebas y cambios con el propósito de mejorarla, nuestra guía de estudio de la Biblia es hoy una maravilla de sencillez, riqueza y profundidad. Y ofrece una cantidad de recursos adicionales a todo el que desee ampliar más su conocimiento. Es una verdadera pena que algunas iglesias tengan en poco o hayan abandonado del todo su estudio.

He visto que algunas iglesias usan alternativas a la guía. Algunas prefieren estudiar la Biblia libro por libro. Otras tienen algunas clases que estudian la guía y otras la Biblia o algún libro de la Sierva del Señor. En muchas iglesias se usa una guía diferente en la clase de visitas o en su clase bautismal, lo cual es muy apropiado. Pero la guía oficial viene mejor cada vez y es un material de gran valor. Si se prefiere usar una alternativa  tiene que haber una razón de peso para justificar el cambio. No permitamos el capricho o las ideas de algunos “teólogos de café” de esos que no faltan en las iglesias, aleje a los miembros de la Escuela Sabática de un material probadamente valioso.

En la clase de maestros debería enfatizarse su valor y los maestros luego en sus clases deberían animar a todos sus alumnos a tener su propia copia de la guía y a estudiarla cada día. El estudio diario de la lección es una meta que el Señor mismo pone delante de nosotros mediante su Mensajera.

Los medios electrónicos y el Internet son una ayuda valiosa en este sentido. No sólo podemos bajar e imprimir las lecciones en nuestra propia casa, sino también podemos encontrarla en audio y con comentarios adicionales.

“Como medio de educación intelectual, las oportunidades que ofrece el sábado son inapreciables. Enséñese la lección de la escuela sabática, no por medio de una ojeada dada al texto de la lección el sábado de mañana, sino por el estudio cuidadoso de la lección para la semana siguiente, hecho el sábado de tarde, y el repaso y la ejemplificación diarios durante la semana. Así la lección se grabará en la memoria y será un tesoro que jamás se perderá totalmente.”—La Educación, 245. {COES 46.2}

La guía de estudio de la Biblia se prepara para todos los niveles de edad y entendimiento de la iglesia. Por ello tenemos lecciones para los bebés de la división de Cuna, para los preadolescentes, para los adolescentes y los adultos, por mencionar algunas. Tenemos también guías en Braille para ciegos. Por lo general la división de adultos es la más numerosa e incluye un número de clases. Las demás divisiones generalmente no tienen más de una clase. Por esta razón en la mayoría de las clases de maestros se estudia el folleto de adultos y se invita a los maestros de las clases infantiles y juveniles a participar. Hay iglesias ligadas a escuelas y colegios donde podría haber numerosas clases de preadolescentes y adolescentes. En tal caso se debería tener una clase de maestros por cada nivel que tenga más de una clase.

El repaso de la lección en la clase de maestros no necesita ser exhaustivo pero sí debe señalar los puntos más importantes de la lección y ofrecer al maestro ideas acerca de cómo presentar tales puntos en su clase. Es mucho mejor presentar unos pocos puntos importantes con claridad, que toda una masa amorfa de información en la que nada se destaca.

La guía de estudio con sus materiales auxiliares da a los maestros la posibilidad de presentar su tema en  términos muy sencillos o en términos elevados y profundos, según el alcance intelectual y espiritual de sus alumnos. En todo caso el lenguaje debe ser claro y accesible. Debemos aprender de Jesús: el Maestro hacía simple lo complejo y rodeaba sus enseñanzas de una belleza sagrada. Sus palabras edificaban a los ignorantes y deleitaban a los sabios.

No se debería permitir que la consideración de la lección tome más de media hora en la clase de maestros. Debemos recordar que la lección es sólo uno de los tres elementos esenciales de la clase. Debe dejarse tiempo para los otros dos. El valor de una clase no está en lo mucho que se hable, sino en la claridad con que los puntos esenciales se presenten y su aceptación por parte de los alumnos. Es posible que, hablando menos, digamos más.

La Oración:

El espíritu de oración debe impregnar la clase de maestros de principio a fin.

“Orad en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velad en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.” (Efesios 6:18.)

Debe separarse un tiempo suficiente para traer las necesidades de los hermanos y los interesados ante el Señor. Este tiempo de oración debe tomarse con toda seriedad; reverencia y santo temor si se espera respuesta de Dios. La perseverancia nos es presentada como condición para el éxito. Listas de motivos de oración traídas por los maestros, motivos presentados por los presentes, pedidos de ayuda para saber cómo hacer las cosas mejor, todo debe ser puesto sobre el altar de la oración. Oraciones de rodillas, individuales o en grupos deben subir como incienso al Señor. No debe haber apresuramiento. El Señor oirá y responderá. Este espíritu de oración debe ser llevado por los maestros a sus clases.

Es de todo punto recomendable que un miembro de la clase lleve un registro de los motivos de oración y durante la semana se ponga en contacto con las personas por quienes se está orando para decirles que la clase está orando por su necesidad y para ver cómo están. En la clase de maestros siguiente traerá un reporte de cómo el Señor está respondiendo sus oraciones.

Obediencia y Servicio: Debemos hacer de la Escuela Sabática una escuela para misioneros voluntarios.

Ha quedado demostrado en el campo misionero que, cualquiera sea el talento de la predicación, si se descuida el factor trabajo, si a la gente no se le enseña cómo trabajar, cómo dirigir reuniones, cómo desempeñar su parte en la labor misionera, cómo alcanzar con éxito a sus semejantes, la obra será casi un fracaso. Hay mucho que debe ser hecho también en la obra de la escuela sabática, para llevar a los hermanos a la comprensión de su obligación y a fin de que realicen su parte. Dios les pide que trabajen para él, y los ministros deben guiar sus esfuerzos.—Testimonies for the Church 5:256. {COES 91.2}

Cómo comenzar

La tarea más importante de un maestro frente a su clase, es poner a todos sus alumnos a trabajar, incluyendo a los que parecen menos hábiles para la obra misionera. Entre los menos hábiles para la testificación, puede haber hombres y mujeres de gran intelecto y capacidad, pero que carecen de la presencia de ánimo para hablar de Cristo a otros. Por cierto, trataremos de que los más preparados y hábiles testificadores nos ayuden como maestros. Nuestro método consistirá en caminar al paso de los más pequeños, como Jacob:

“Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco a poco al paso del ganado que va delante de mí y al paso de los niños, hasta que llegue a Seir, donde está mi señor.” (Génesis 33:14)

Algunos buenos hermanos están atados de pies y manos por una timidez mortal que nunca en la vida lograron superar. Los aterra la idea de llamar a la puerta de un extraño o de tener que hablar de Jesús a los desconocidos. Otros tienen las mejores intenciones de trabajar por el Señor, pero no saben cómo comenzar. Necesitan ayuda de sus hermanos más preparados.

“Hay que romper la monotonía de nuestro servicio a Dios. Todo miembro de la iglesia debe empeñarse en alguna manera de servir al Maestro. Unos no pueden hacer tanto como otros, pero todos deben esforzarse cuanto les sea posible por hacer retroceder la ola de enfermedad y angustia que azota al mundo. Muchos trabajarían con gusto si se les enseñara cómo empezar. Necesitan instrucción y aliento.” {MC 107.3}

¿Por qué este énfasis en los que parecen menos promisorios? En primer lugar, porque constituyen la mayoría en casi todas las iglesias. En segundo lugar, y muy importante, porque el gozo de los que despiertan de su letargo es contagioso: Si ellos se alegran, toda la iglesia se alegra. Y en tercer lugar, porque ellos representan un inmenso tesoro de talentos dormidos que, al despertar, los convertirán en instrumentos poderosos en las manos de Dios y por ende, en riqueza de talentos para la iglesia.

Jesús no buscó a los grandes de Israel, sino a unos humildes pescadores en las orillas del mar de Galilea.Y los humildes lo seguían en multitudes. No rechazó a Nicodemo ni desoyó el ruego de Jairo. Pero Jesús sabía muy bien que la fuerza de su iglesia estaba entre los humildes. Recuerda que fueron los sabios del templo y del Sanedrín y los poderosos del imperio los que crucificaron al Señor.

 

Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que lo aman? Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?” (Santiago 2:5-7.)

 

“La primera obra que Cristo confió a Pedro al restaurarle en su ministerio consistía en apacentar a los corderos. Era una obra en la cual Pedro tenía poca experiencia. Iba a requerir gran cuidado y ternura, mucha paciencia y perseverancia. Le llamaba a ministrar a aquellos que fuesen jóvenes en la fe, a enseñar a los ignorantes, a presentarles las Escrituras y educarlos para ser útiles en el servicio de Cristo.”  {DTG 752.4}

 

Debemos trabajar también por los sabios y poderosos. ¡Por supuesto! La Inspiración es clara al respecto. Pero en ninguna parte se dice que debemos hacerlo a costa de descuidar a los humildes. No, de ninguna manera. El futuro y la fortaleza de la iglesia no está en algún rico o en algún sabio que se convierta. Esos hombres, llegan ante Dios tan pequeños como bebés. Pueden pasar años hasta que su dinero o su sabiduría tengan alguna utilidad para Dios, dependiendo de su capacidad para percibir el mensaje de Cristo y ponerlo en práctica. El orgullo de su sabiduría, dinero o poder puede serles un formidable impedimento. No debemos asumir que sus riquezas o su poder los hacen más grandes que otros ante Dios. Al comienzo de su carrera cristiana serán tan pequeños como el que más. Ellos deben contarse también entre los corderos del Señor.

 

Permitidme un pregunta: ¿Qué nivel educativo es el más importante en un país? ¿El primario, el secundario o el universitario?

 

Otra pregunta: Si por causa de una terrible crisis económica un país tuviera que eliminar temporariamente uno de los niveles educativos, ¿Cuál eliminaría? ¿El primario, el secundario o el universitario?

 

Si en un país se suprimiera la escuela primaria, ¿podría haber escuela secundaria o universidad pasados unos pocos años?

 

Mis queridos hermanos ¿cuándo aprenderemos a tener fe en los métodos de Jesús y a hacer las cosas como él las hacía. ¿Somos nosotros mayores que él?

 

Descuidar a los corderos del rebaño, equivale a matar la esperanza de la iglesia. Si alguien debe ser atendido con esmero y seguimiento, estos son los corderos. Hacedles ver que son importantes, porque ciertamente lo son, sea ellos ricos o pobres, sabios o ignorantes. Guiadlos paso a paso a un servicio más amplio. Hacedlos felices. La felicidad de estos hermanos, que nace del sentirse útiles al Señor, es altamente contagiosa. Toda la iglesia se alegrará y se elevará en espíritu.

 

Cometemos un gravísimo error cuando subestimamos la utilidad de los hermanos que parecen menos dotados. Mediante ellos Dios puede hacer una obra muy grande. Lástima que muchas veces los herimos con ciertos sermones “misioneros” haciéndolos sentir menos que los demás y una carga para la iglesia, sólo porque no son capaces de salir a tocar puertas o dar un estudio bíblico. Regañarlos no es la manera de encaminarlos en el servicio del Señor.

Una escuela para misioneros voluntarios

El director del Departamento de Ministerios personales, o Director Misionero tendrá a su cargo la enseñanza de los rudimentos de la evangelización personal a través de las clases de la escuela sabática. Su objetivo es despertar los talentos dormidos y ponerlos a trabajar.

La formación de instructores bíblicos y predicadores requiere un nivel más alto de preparación que no es posible impartir en los escasos minutos misioneros de la clase del sábado, ni es tampoco del interés y el alcance de todos. Por lo tanto este tipo de instrucción avanzada no entraría en su programa para la clase de Escuela Sabática. Para ellos prepararía cursos especiales fuera de la clase de Escuela Sabática y se ayudaría con materiales preparados para ese nivel.

Además, es posible y muy recomendable encauzar a través de su programa básico la promoción de diversos esfuerzos de beneficio para la comunidad preparados por los diferentes departamentos de la iglesia. De esta manera la Escuela Sabática se asocia vital y activamente a otras departamentos misioneros de la iglesia. A través de la obra del director misionero y del maestro de clase, en un orden que sea conveniente, los departamentos de Dorcas, Jóvenes, divisiones infantiles de la escuela sabática, Conquistadores, Vida Familiar, Salud y Temperancia, etc. encontrarán un canal natural y efectivo de promover sus planes de servicio. De esta manera, todos los miembros de Escuela Sabática sabrán de tales proyectos y serán invitados a tomar parte en ellos y a promoverlos entre sus allegados.

Conforme a mi experiencia, he visto conveniente tener al Director de Ministerios Personales promoviendo la evangelización personal en cada reunión de maestros en forma permanente y sin interrupciones. Se requiere talento y conocimiento de la naturaleza humana para desempeñar este oficio. Su tarea es simple y a la vez de la más grave importancia. Consiste en promover los tres niveles básicos de la evangelización personal: Testificadores Ocasionales; Distribuidores de Impresos y Carteros Misioneros. Daré una descripción básica de cada nivel, según el vocabulario que seguiremos en este tratado:

Testificadores Ocasionales: No tiene un plan previo. Pero son de fácil conversación y conversan libremente con todo tipo de personas. No tienen temor de hablarle de Cristo a la gente desconocida.

Distribuidores de Impresos: Se preparan de antemano llevando consigo folletos, volantes o libros pequeños. Algunos forman un circuito de “clientes” a los que llevan cada mes una revista misionera.

Carteros Misioneros: Necesitan organizarse y llevar registros. Inscriben a tantos como pueden a los cursos radiales u otros y son perseverantes en llevar las lecciones a sus alumnos y retirarles sus hojas de prueba completadas.

Resulta práctico tener un programa mensual básico o por defecto de la siguiente manera:

Mes de cuatro sábados: 

1°, Testificadores Ocasionales;

2° y 3°, Distribuidores de Impresos;

4°, Carteros Misioneros.

Mes de cinco sábados:

1°, Testificadores Ocasionales;

2° y 3°, Distribuidores de Impresos;

4° y 5°, Carteros Misioneros.

Como dije, este sería el orden básico o por defecto. Debe ser flexible de modo que, conforme a un plan de trabajo preestablecido, puedan introducirse variantes para acompañar el ciclo de conferencias del pastor, un programa muy especial u otro evento ligado a una fecha fija.

El programa por defecto ha demostrado en la práctica ser de gran utilidad. No se le pide al director misionero que use de una inventiva de genio para tener un programa diferente cada semana. Además, facilita el preparar materiales e ideas para clases futuras. Si surge algún problema y algún evento debe ser cancelado o postergado, el programa por defecto siempre provee un tema para ese sábado y en el armario habrá siempre materiales de que echar mano.

Veremos más adelante que en el segundo sábado se suele celebrar el día de las visitas, con un programa dedicado a los que nos visitan por primera vez. Para ese día tendremos el nivel de Distribuidores de Impresos, a fin de que las visitas lleven consigo algunos impresos para distribuirlos entre sus familiares y amigos. Naturalmente, para el día de las visitas tendremos un material adecuado al entendimiento de los que nos visitan por primera vez.

En lo pasado  había iglesias que tenían la capacidad de celebrar el día de las visitas el segundo sábado de cada mes. Otras tenían su día especial una vez por trimestre. Todo depende de los alcances de cada congregación.

La intervención de los otros departamentos: No podemos dar reglas para esto, pero sí un criterio general. Todos los departamentos de la iglesia, tantos como se pueda, serán animados al comienzo del año a tener un programa misionero una vez por trimestre o algo así. Luego, en consulta con el pastor y los ancianos se distribuirán los sábados para tales actividades teniendo en cuenta fechas especiales, campañas de evangelización, eventos especiales, etc.

Los diferentes departamentos pueden presentar una variedad interminable de programas y actividades que puedan promoverse a través de la Escuela Sabática. El director o directora del departamento de turno se presentará ante la clase de maestros con invitaciones y, si es necesario, unas hojas de instrucciones para los alumnos de las clases. También dispondrá de un tiempo de unos cinco a diez minutos para presentar el programa y entusiasmar a los maestros respecto del mismo.

  1. Crear una conciencia clara del tiempo en que estamos viviendo.

Como ya lo hemos dicho anteriormente, el Señor nos dice que en el tiempo del fin habrá  adormecimiento de la iglesia. Las diez vírgenes de la parábola de Matero 25 se durmieron todas, tanto las prudentes como las fatuas. Así como estaban, todas dormidas, no se veía diferencia entre unas y otras, pero cuando se oyó el clamor de media noche: “¡El esposo viene, salid a recibirlo!” todas despertaron, unas con aceite adicional para sus lámparas y las otras con sus lámparas que se apagaban sin remedio.

Nuestras escuelas sabáticas duermen, en su mayoría, y es necesario despertarlas. El Señor viene, debemos salir a recibirle. Ya no hay tiempo para dormir. Este mundo está llegando rápidamente a su fin y  los que no se hayan preparado diligentemente quedarán fuera de las bodas del Cordero.

Las cosas de la clase de maestro, en consecuencia, no deber tomarse como si tuviéramos mil años más para prepararnos. El Señor está a las puertas. Un espíritu sincero de la urgencia de la hora debe estar presente en cada reunión y llenar cada actividad.

  1. Orden administrativo para asegurar continuidad y unidad de acción

Ninguna empresa sagrada o secular puede prosperar si no recorre ordenada y constantemente las tres áreas administrativas fundamentales para lograr el éxito: Motivación, Acción y Evaluación. Toda vez que hacemos algún esfuerzo en la iglesia somos prontos para motivar y mover a la acción, pero casi siempre se nos olvida la evaluación de lo que estamos haciendo.

La evaluación es, básicamente, una comparación de los resultados obtenidos con las metas fijadas al comienzo del esfuerzo. La evaluación es una respuesta a las preguntas: ¿Cómo anduvieron las cosas? ¿Se alcanzaron los objetivos? ¿Qué hicimos mal? ¿Qué hicimos bien? ¿Qué ajustes deberíamos hacer en planes para el futuro?

Una evaluación seria, en el temor de Dios, despertará nuevas ideas y generará nuevas metas. Se renovará el entusiasmo que produce el sentimiento de estar subiendo a mayores alturas. Este será un elemento decisivo para asegurar la continuidad de acción.

Motivación: Motivar es dar motivos para la acción. Una iglesia sin motivos para la acción es una iglesia paralizada. En Cristo tenemos los motivos más poderosos para la acción por la salvación de otros. ¡Qué extraño que hagamos tan poco!

“El pueblo de Dios debe recibir la amonestación y discernir las señales de los tiempos. Las señales de la venida de Cristo son demasiado claras para que se las pongan en duda; en vista de estas cosas, cada uno de los que profesan la verdad debe ser un predicador vivo. Dios invita a todos, tanto predicadores como laicos, a que se despierten. Todo el cielo está conmovido. Las escenas de la historia terrenal están llegando rápidamente a su fin. Vivimos en medio de los peligros de los postreros días. Mayores peligros nos esperan, y sin embargo, no estamos despiertos. La falta de actividad y fervor en la causa de Dios es espantosa. Este estupor mortal proviene de Satanás.”Joyas de los Testimonios 1:88, 89{SC 47.1}

 

Los cristianos encontramos en Cristo la motivación suprema:
“El amor de Cristo nos constriñe.” (2 Corintios 5:14.)

 

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo (de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra), para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” (Efesios 3:14-19.)

 

Ahora bien: ¿Cómo llega a nuestro corazón la persona de Cristo a fin de que seamos motivados?

 

El conocimiento de Cristo no nos llega mediante la ciencia ni el arte. Su persona no es un producto fabricado por la industria ni un personaje creado por un novelista hábil. Jesús es el Hijo de Dios, Omnisciente, Todopoderoso y Eterno. El Creador y Sostenedor de todo, y el que nos redimió al precio de su sangre. No puede medirse ni pesarse, pero su amor puede percibirse en el corazón y en la vida.

 

Creemos en Jesús por el Testimonio que hemos recibido de él.

 

Las Escrituras dan testimonio de Jesús.
Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí.” (Juan 5:39.)

 

Los creyentes dan testimonio de Jesús.
Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: «Me dijo todo lo que he hecho.»” (Juan 4:39.)

 

El Espíritu Santo da testimonio de Jesús.
“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.” (Juan 15:26.)

 

“Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios, porque ¿quién de entre los hombres conoce las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.” (1 Corintios 2:10-12.)

 

Cómo aplicar la correcta motivación en la clase de maestros.

Es necesario que en la clase de maestros se efectúe una motivación más fuerte y concreta que la que podría lograrse en un llamado de altar. Los maestros deben ser motivados, y por medio de ellos, los alumnos. Esta motivación debe concretarse en acción de fe por el Señor.

  1. La Palabra debe ser estudiada con ferviente interés, con espíritu de oración y presentada con dedicación. El director de la clase de maestros debe insistir en buscar y atesorar las gemas de la verdad. Temas colaterales y secundarios deben ser dejados de lado y lo esencial debe ponerse en claro relieve. No estamos formando teólogos sino cristianos conscientes y consecuentes.
  2. Los puestos de maestros de clase y sus ayudantes deben ser elegidos entre los que tienen testimonio de ser fieles al Señor. Los alumnos aprenderán de ellos y se impregnarán de su espíritu. Este puesto no debe ser ocupado por neófitos o inexpertos. Se requiere que el maestro tenga habilidad para enseñar, experiencia en los caminos del Señor y posea la paciencia y el amor de Cristo.
  3. Son importantes los testimonios de los alumnos. Suele decirse que la palabra convence pero el ejemplo arrastra. En las clases los alumnos deber ser animados a dar testimonio de su trabajo para el Señor. No importa cuán humilde y pequeño parezca el testimonio. Si es auténtico hará su buena obra animando a otros.

El Espíritu Santo nos llama y habla constantemente, pero cuando nuestro corazón está lejos de Dios, somos como sordos a su palabra. Pero tan pronto le abrimos la puerta comenzará a presentarnos la persona de Cristo con mayor claridad cada vez. Esto es especialmente notable cuando comenzamos a hacer algo de corazón para el Señor. Como respuesta a nuestra incipiente dedicación raudales de luz y gozo provenientes del Espíritu inundarán nuestras almas.

Resumiendo estos puntos diremos que la mayor y única motivación válida es Cristo morando en nosotros. Para lograr que nuestra hermandad se llene de Cristo necesitamos darles testimonio a través de la Palabra, presentada en el temor de Dios; de un plantel de maestros y asociados genuinamente convertidos y dotados; y por medio de desafíos que los lleven a comenzar a hacer algo por el Señor, abriendo así en ellos nuevas vías de acceso al Espíritu de Dios.

Acción:

Esta es el área más directamente ligada a la producción. No puede haber acción coordinada si no hay un plan sabio de acción. En mi juventud trabajé como proyectista de elementos auxiliares de transporte en una importante fábrica de tractores y máquinas agrícolas en mi país.

Mi tarea diaria consistía en diseñar todo tipo de accesorios para mover piezas en las plantas de maquinado y las líneas de montaje. Había un plan general que regulaba el funcionamiento de la planta entera. Pero aquí y allá surgían necesidades. Había que mejorar la manera de mover una pesada pieza fundida sobre la mesa de una fresadora, o bien se requería algún artefacto que ayudara a mover piezas de fundición en bruto en la playa de materiales. Allá me enviaba mi jefe para idear algo que resolviera el problema o mejorara la producción o las condiciones de seguridad. Yo era parte de un gran plan en el que todo lo esencial estaba previsto. La empresa funcionaba suave y armoniosamente. Los herreros en la planta de forja trabajaban junto a hornos muy calientes y grandes martinetes produciendo cigüeñales y árboles de levas, el lugar estaba lleno de ruido, de polvo y de un calor intenso, difícil de soportar. En un ambiente muy diferente, sin calor, ni ruidos, ni polvo, las rectificadoras de precisión pulían con exactitud de milésimas de milímetro los rodillos de los rodamientos del tractor. La línea de montaje trabajaba continuamente siendo provista de piezas según un programa. Y los tractores salían andando desde el extremo final rumbo a la playa de estacionamiento y embarque.

La Escuela Sabática es una empresa muchísimo más importante que un fábrica de tractores. Su producto final es la salvación de muchas almas. ¿Existe alguna razón que justifique la desorganización o la falta de producción de muchas escuelas sabáticas? Bien decía Jesús que los hijos de este siglo son más sagaces que los hijos de luz.

Una buena organización de la Escuela Sabática debería reunir las siguientes condiciones mínimas:

  1. Acción Concertada. Esto es, todos sus integrantes deberían trabajar unidos según un plan que evite evite duplicaciones, superposiciones, omisiones y toda clase de choques y conflictos entre sus obreros. Una buena organización obtendrá el mayor resultado con el mínimo esfuerzo. Este orden fue seguido por la iglesia primitiva a medida que crecía.

“Más adelante en la historia de la iglesia primitiva, una vez constituídos en iglesias muchos grupos de creyentes en diversas partes del mundo, se perfeccionó aun más la organización a fin de mantener el orden y la acción concertada. Se exhortaba a cada uno de los miembros a que desempeñase bien su cometido, empleando útilmente los talentos que se le hubiesen confiado. Algunos estaban dotados por el Espíritu Santo con dones especiales: “Primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero doctores; luego facultades; luego dones de sanidades, ayudas, gobernaciones, géneros de lenguas.” 1 Corintios 12:28. Pero todas estas clases de obreros tenían que trabajar concertadamente.” {HAp 75.2}

“Así por la concertada acción de todos se desbarataban los esfuerzos que Satanás hacía para atacar a las iglesias aisladas, y quedaban deshechos los planes de quebranto y destrucción que forjaba el enemigo.” {HAp 78.3}

“Dios requiere una acción concertada de parte de sus soldados, y a fin de tenerla en la iglesia es esencial el dominio propio; debe ejercerse dominio propio.”—Carta 11a, 1886. {3MS 25.3}

“El Espíritu Santo actúa sobre el yo para que sea consciente del poder de Dios, a fin de despertar cada facultad espiritual para unaacción concertada.”—The Review and Herald, 12 de mayo de 1896. {RP 174.5}

  1. Evitar la fría maquinaria. Una rutina sin espíritu es como un barco sin timón. La organización no debe perder de vista el objetivo de la Escuela Sabática que es la ganancia de almas. Debe ser una ayuda y no un tropiezo para alcanzar la meta propuesta. Es tan malo no tener planes de trabajo como hacer de ellos un fin en sí mismos. La organización debe ser lo suficientemente elástica como para seguir la providencia de Dios.

“El mal no resultará de la organización, sino de hacer que la organización lo absorba todo, reduciendo a algo de poca monta la piedad vital. Cuando la forma y la maquinaria toman la preeminencia, y se efectúa un trabajo laborioso para mantener en marcha la obra que debe ser hecha con sencillez, resultará el mal, y se realizará poco en proporción con el esfuerzo empleado. El objeto de la organización es precisamente el opuesto a éste; y si nos desorganizáramos, ello equivaldría a derribar lo que se ha edificado. Se han visto malos resultados tanto en la escuela sabática como en la sociedad misionera, porque se ha dado mucha importancia a la maquinaria, en tanto que la experiencia vital se ha perdido de vista. En muchas de las mejoras imaginadas que se han introducido, se ha colocado sobre la obra el molde del hombre.”

  1. Planes amplios que abarquen el total de la iglesia. Dejar de lado a los miembros que parecen ser de pocas luces o poco promisorios es un crimen. En la iglesia debe haber ocupaciones para todos los miembros. Es tarea del pastor y la junta directiva el poner en marcha diversos ministerios a fin de que cada miembro se sienta útil y parte del cuerpo. La Escuela Sabática es un centro muy apropiado para la promoción de las actividades de todos los departamentos. Los directores de tales departamentos deben disponer de unos cinco minutos en la reunión del sábado de mañana, según un programa de turnos semanales, a fin de informar a los alumnos de la Escuela Sabática acerca de sus planes. Luego el maestro en su clase animará a los miembros de su clase a colaborar con esos planes llevando invitaciones o boletines informativos a sus amigos y parientes.

Los planes de la iglesia deben tener siempre un enfoque misionero. Los miembros de iglesia no están para agradarse a sí mismos sino al Señor en el trabajo por las almas. Toda la iglesia, con todos sus miembros y departamentos debe llevar adelante esta comisión. La parte de la Escuela Sabática es la de educar oficiales y maestros para servir en sus filas y de despertar y educar los talentos misioneros de los corderos del rebaño. Para esta última tarea cuenta con la colaboración del Departamento de Ministerios Personales.

  1. Planes de actividad continua. Llamo planes eventuales a los que tienen su fecha de iniciación y de terminación. Por ejemplo: un ciclo de conferencias; un curso de costura o de cocina por parte de Dorcas; una salida campestre; etc. Estos eventos son inportantes porque dan variedad e interés al plan anual de actividades. Pero los eventos solos no bastan. Debe haber una actividad continua de base que nunca termine. Esta actividad se asemeja a la actividad de un regimiento. No hay paradas, ni guardias especiales, ni guerra todos los días, pero el regimiento no deja de ejercitarse de continuo. Si lo hiciera, la tropa muy pronto perdería el ritmo y el óptimo estado físico. No hay nada peor que el ocio para un ejército.

El plan de base que nunca debería cesar es la actividad misionera promovida en la clase de Escuela Sabática. Hay que mantener la iglesia despierta y andando y los armarios llenos de materiales misioneros.