La Iglesia según San Pablo

El conocimiento de la naturaleza y propósito de la iglesia es notable en el apóstol Pablo. Insuperable en riqueza de conceptos y profundidad, como también en experiencia práctica, el apóstol vuelca en una de sus últimas epístolas, la de los Efesios, toda esta riqueza en el marco de un amor intenso y desbordante de gozo. Fue escrita, al parecer, durante su prisión domiciliaria en Roma mencionada en Hechos 28:30

A fin de resaltar y ver más nítidamente los conceptos del apóstol, trabajaremos sobre el texto mismo de la epístola. En la tabla que sigue, hemos copiado, en la columna de la izquierda, el texto completo de la epístola. Subrayaremos las declaraciones importantes. Al mismo tiempo, en la columna de la derecha, iremos escribiendo notas breves al respecto. Al final de la epístola, reuniremos los conceptos anotados y los pondremos en orden lógico.

Esta presentación no es un artículo, sino una demostración práctica de cómo puedes proceder para estudiar a fondo un pasaje bíblico.

Efesios 1 (Reina-Valera 1995)

PRÓLOGO: SALUTACIÓN (1.1-2)

1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso:

2 Gracia y paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

1. LA OBRA SALVADORA DE DIOS (1.3–3.21)
Bendiciones espirituales en Cristo

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

-En Cristo, toda bendición posible nos ha sido dada.

4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él.

-Escogidos en el principio para ser santos.

5 Por su amor, nos predestinó para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.

-Adoptados, es decir, traídos de regreso a Dios después de la caída.

7 En él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,

-Nuestra única y gran desgracia es el pecado. Cristo nos perdona por su sangre.

8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia.

-La gracia de Dios se muestra en la sabiduría elevadísima que nos proporciona.

9 Él nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo,

-Por ella podemos comprender el misterio de su voluntad.

10 de reunir todas las cosas en Cristo, en el cumplimiento de los tiempos establecidos, así las que están en los cielos como las que están en la tierra.

-Esta es su voluntad: unir todas las cosas en Cristo.

11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,

-En Cristo somos herederos de la salvación.

12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.

-Somos predestinados para ser exponentes de la gloria de su gracia.

13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

-Los gentiles, que no conocían a Dios fueron sellados con el Espíritu Santo.

-El Espíritu en nosotros da testimonio de que somos hijos de Dios.

14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

-El Espíritu que nos es dado representa una garantía de nuestra herencia hasta que estemos allá.

El espíritu de sabiduría y de revelación

15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor para con todos los santos,

16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,

17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él;

-Para Pablo, la riqueza verdadera no es otra cosa que el conocimiento de Dios y de la inmensurable gloria a la que somos llamados.

18 que él alumbre los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos

-La seguridad de la herencia está respaldada por el Poder de Dios, que nos fortalece en toda debilidad y nos lleva siempre en triunfo.

19 y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la acción de su fuerza poderosa.

20 Esta fuerza operó en Cristo, resucitándolo de los muertos y sentándolo a su derecha en los lugares celestiales,21 sobre todo principado y autoridad, poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero. 22 Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,

-Fue esta fuerza la que llevó a Cristo a la victoria y lo puso sobre todo.

23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

-Y nosotros hemos venido a ser parte de cuerpo de Cristo. El nos lleva consigo. Habitamos en él.

Efesios 2

Salvos por gracia

1 Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,

2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.

3 Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, andando en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

-Con tonos contrastantes y ejemplos vívidos Pablo describe nuestra condición natural sin Cristo, y lo que llegamos a ser por medio de la fe en él.

4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,

5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).

6 Juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús,

-De la ruina más grande, la misericordia de Dios nos eleva a la misma gloria de los cielos, para que seamos testimonios del poder de su gracia.

8 porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

9 No por obras, para que nadie se gloríe,

10 pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.

-No hay mérito alguno de nuestra parte. La gloria sólo es de Dios.

Reconciliación por medio de la cruz

11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.

12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

-Los gentiles, que estaban sin esperanza y sin Dios en el mundo, fueron hechos partícipes de la gracia.

14 Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,

15 aboliendo en su carne las enemistades (la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas), para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos y a los que estáis cerca,

18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

19 Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios,

-Cristo sufrió en su carne todas las enemistades y unió a judíos y gentiles en un solo pueblo.

20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.

-Judíos y gentiles son ahora edificados juntamente en el iglesia sobre la Palabra de Dios y el fundamento de Cristo.

21 En él todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

-En Cristo la iglesia es un modelo de coordinación, de armonía y de paz.

Efesios 3

Ministerio de Pablo a los gentiles

1 Por esta causa yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles…

2 Seguramente habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros,

3 pues por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente.

4 Al leerlo podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo,

5 el cual en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:

6 que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,

7 del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la acción de su poder.

8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las insondables riquezas de Cristo,

9 y de aclarar a todos cuál sea el plan del misterio escondido desde los siglos en Dios, el creador de todas las cosas,

10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,

11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús, nuestro Señor,

12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él.

13 Por eso, pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.

-Pablo explica su llamado a predicar el gran misterio del llamado de Dios, tanto a judíos como a gentiles.

El amor que excede a todo conocimiento

14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo

15 (de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra),

16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;

-Vuelven a aparecer los dos elementos fundamentales que Pablo anhela para los creyentes: poder en el Espíritu y conocimiento del amor de Cristo.

17 que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,

18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,

19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

-Estar llenos de poder y sabiduría de Cristo equivale a estar llenos de toda la plenitud de Dios.

Efesios 4

2. LA VIDA CRISTIANA (4.1–6.20)
La unidad del Espíritu

1 Yo, pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados:

2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

-El llamado de Dios requiere un comportamiento acorde. No es cuestión de aceptar el llamado y vivir de cualquier manera.

3 procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz:

4 un solo cuerpo y un solo Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;

5 un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,

6 un solo Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos y en todos.

-La unidad del Espíritu es la evidencia de la presencia de Dios.

7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

8 Por lo cual dice:
«Subiendo a lo alto,llevó cautiva la cautividad,
y dio dones a los hombres».

9 Y eso de que «subió», ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?

10 El que descendió es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.

11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

-Unidos en fe y práctica, pero diversos en dones y ministerios.

-Cristo obtuvo nuestros dones a costa de gran sacrificio.

-Los dones provienen de él. No de nosotros.

-El distribuyó los dones conforme a su sabiduría.

12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

-No existen dones para el disfrute puramente personal. Todos los dones llevan el objetivo de servir a otros.

-Mediante ellos la iglesia es edificada hasta alcanzar la plenitud de Cristo.

14 Así ya no seremos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error;

15 sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,

16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

-En la edificación de la iglesia participa la voluntad obediente y consagrada de los miembros unida al poder y la sabiduría de Dios.

-Toda enseñanza que se aparte de la Biblia sólo destruirá la iglesia.

-Nuestra única seguridad está en seguir la verdad en el amor de Cristo.

-La verdad actuando en cada miembro producirá una unidad dinámica unida a un crecimiento individual y colectivo maravilloso.

La nueva vida en Cristo

17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,

18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.

19 Estos, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron al libertinaje para cometer con avidez toda clase de impureza.

20 Pero vosotros no habéis aprendido así sobre Cristo,

21 si en verdad lo habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.

22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos,

23 renovaos en el espíritu de vuestra mente,

24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

25 Por eso, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros.

26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,

27 ni deis lugar al diablo.

28 El que robaba, no robe más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

30 Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia y toda malicia.

32 Antes sed bondadosos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

-En respuesta al llamado de Dios debemos vivir como almas renacidas en el Espíritu, con mentes renovadas y procederes santos y sabios.

Efesios 5

Andad como hijos de luz

1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

-El amor es la base de la conducta cristiana.

3 Pero fornicación y toda impureza o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos.

4 Tampoco digáis palabras deshonestas, ni necedades, ni groserías que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.

5 Sabéis esto, que ningún fornicario o inmundo o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.

7 No seáis, pues, partícipes con ellos,

8 porque en otro tiempo erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz

9 (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad),

10 comprobando lo que es agradable al Señor.

11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas,

12 porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.

13 Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas, porque la luz es lo que manifiesta todo.

14 Por lo cual dice:
Despiértate, tú que duermes,
y levántate de los muertos,
y te alumbrará Cristo.

15 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,

16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,

19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;

20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

-El pecado no halla cabida alguna en el amor de Dios.

Someteos los unos a los otros

21 Someteos unos a otros en el temor de Dios.

-El temor de Dios nos lleva al sometimiento de unos a otros en amor.

22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor,

23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella,

26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,

27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha.

28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama,

29 pues nadie odió jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como también Cristo a la iglesia,

30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne.

32 Grande es este misterio, pero yo me refiero a Cristo y a la iglesia.

33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

-En el consejo dado a los cónyuges, podemos ver cuán íntimo y profundo es el amor de Cristo por su iglesia.

Efesios 6

1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.

2 «Honra a tu padre y a tu madre» –que es el primer mandamiento con promesa–,

3 para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra.

4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

5 Esclavos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo;

6 no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios.

7 Servid de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres,

8 sabiendo que el bien que cada uno haga, ese recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.

9 Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.

-Reconocimiento del orden de autoridad en la familia y en la sociedad, y el amor como base de todo servicio aceptable a Dios.

La armadura de Dios

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en su fuerza poderosa.

11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo,

12 porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

-Nuestra lucha no es material o carnal sino espiritual, así como lo es nuestra recompensa.

13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, estar firmes.

14 Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, vestidos con la coraza de justicia

15 y calzados los pies con el celo por anunciar el evangelio de la paz.

16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

17 Tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.

18 Orad en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velad en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos

19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,

20 por el cual soy embajador en cadenas, y con denuedo hable de él como debo hablar.

-La vida cristiana es una lucha constante contra el mal, y en esta lucha necesitamos de todas las armas espirituales dadas por el Señor.

-Pablo reconoce el gran valor de orar unos por otros, y pide humildemente que oren por él.

EPÍLOGO: SALUTACIONES FINALES (6.21-24)

21 Para que también vosotros sepáis mis asuntos y lo que hago, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado y fiel ministro en el Señor,

22 el cual envié a vosotros para esto mismo, para que sepáis lo tocante a nosotros y para que consuele vuestros corazones.

23 Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo.

24 La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén.

-Las salutaciones finales de Pablo están siempre cargadas del mismo espíritu de amor que predica en sus epístolas. Ese amor, que caracterizó su vida, fue también la base y la gloria de su ministerio.

Agruparemos ahora todas nuestras notas marginales

en el orden en que fueron apareciendo.

-En Cristo, toda bendición posible nos ha sido dada.

-Escogidos en el principio para ser santos.

-Adoptados, es decir, traídos de regreso a Dios después de la caída.

-Nuestra única y gran desgracia es el pecado. Cristo nos perdona por su sangre.

-La gracia de Dios se muestra en la sabiduría elevadísima que nos proporciona.

-Por ella podemos comprender el misterio de su voluntad.

-Esta es: unir todas las cosas en Cristo.

-En Cristo somos herederos de la salvación.

-Somos predestinados para ser exponentes de la gloria de su gracia.

-Los gentiles, que no conocían a Dios fueron sellados con el Espíritu Santo.

-El Espíritu que nos es dado representa una garantía de nuestra herencia hasta que estemos allá.

-Para Pablo, la riqueza verdadera de la vida no es otra cosa que el conocimiento de Dios y de la inmensurable gloria a la que somos llamados.

-La seguridad de la herencia está respaldada por el Poder de Dios, que nos fortalece en toda debilidad y nos lleva siempre en triunfo.

-Fue esta fuerza la que llevó a Cristo a la victoria y lo puso sobre todo.

-Y nosotros hemos venido a ser parte del cuerpo de Cristo. El nos lleva consigo. Habitamos en él.

-Con tonos contrastantes y ejemplos vívidos Pablo describe nuestra condición natural sin Cristo, y lo que llegamos a ser por medio de la fe en él.

-De la ruina más grande, la misericordia de Dios nos eleva a la misma gloria de los cielos, para que seamos testimonios del poder de su gracia.

-No hay mérito alguno de nuestra parte. La gloria sólo es de Dios.

-Los gentiles, que estaban sin esperanza y sin Dios en el mundo, fueron hechos partícipes de la gracia.

-Cristo sufrió en su carne todas las enemistades y unió a judíos y gentiles en un solo pueblo.

-Judíos y gentiles son ahora edificados juntamente en la iglesia sobre la Palabra de Dios y el fundamento de Cristo.

-En Cristo la iglesia es un modelo de coordinación, de armonía y de paz.

-Pablo explica su llamado a predicar el gran misterio del llamado de Dios, tanto a judíos como a gentiles.

-Vuelven a aparecer los dos elementos fundamentales que Pablo anhela para los creyentes: poder en el Espíritu y conocimiento del amor de Cristo.

-Estar llenos de poder y sabiduría de Cristo equivale a estar llenos de toda la plenitud de Dios.

-El llamado de Dios requiere un comportamiento acorde. No es cuestión de aceptar el llamado y vivir de cualquier manera.

-La unidad del Espíritu es la evidencia de la presencia de Dios.

-Unidos en fe y práctica, pero diversos en dones y ministerios.

-Cristo obtuvo nuestros dones a costas de gran sacrificio.

-Los dones provienen de él. No de nosotros.

-El distribuyó los dones conforme a su sabiduría.

-No existen dones para el disfrute puramente personal. Todos los dones llevan el objetivo de servir a otros.

-Mediante ellos la iglesia es edificada hasta alcanzar la plenitud de Cristo.

-En la edificación de la iglesia participa la voluntad obediente y consagrada de los miembros unida al poder y la sabiduría de Dios.

-En respuesta al llamado de Dios debemos vivir como almas renacidas en el Espíritu, con mentes renovadas y procederes santos y sabios.

-El amor es la base de la conducta cristiana.

-El temor de Dios nos lleva al sometimiento de unos a otros en amor.

-En el consejo dado a los cónyuges, podemos ver cuán íntimo y profundo es el amor de Cristo por su iglesia.

-Nuestra lucha no es material o carnal sino espiritual, así como lo es nuestra recompensa.

-La vida cristiana es una lucha constante contra el mal, y en esta lucha necesitamos de todas las armas espirituales dadas por el Señor.

Resumiendo y reordenando nuestro material:

-Dios creó al hombre con un elevadísimo propósito: reflejar su gloria, mediante una conducta santa y sin mancha.

-Al caer en pecado el hombre llegó a una condición miserable: muerto en sus delitos y pecados.

-Pero Dios en su misericordia no sólo lo perdonó sino que lo adoptó en su familia y lo llevó a los lugares celestiales.

-Esto fue posible sólo mediante el sacrificio infinito ofrecido por Cristo en la cruz, al cargar sobre sí los pecados del hombre.

-Fuimos hechos exponentes de los frutos de su gracia ante el universo entero, para gloria de su nombre.

-Dios nos reunió en su iglesia y vinimos a ser una familia con todos los hijos de Dios en los cielos y en la tierra.

-En la iglesia Dios se deleita en derramar toda clase de bendiciones, hasta la medida del don de Cristo.

-Al subir a los cielos, después de su sacrificio en la cruz, Jesús dio dones a los hombres.

-Estos dones no tienen sentido en una persona aislada. Cada don es una vocación de servicio.

-Los dones nos fueron dados para edificarnos mutuamente.

-Mediante ellos la iglesia debe crecer hasta la medida de la estatura de Cristo.

-Este crecimiento se manifiesta en dos aspectos correspondientes: el poder de Dios, y la sabiduría de Dios.

-El poder de Dios nos fortalece para obedecerle y para entender su Palabra.

-La Sabiduría de Dios nos capacita para entender el infinito amor de Dios en Cristo Jesús.

-Poder y Sabiduría producen en nosotros una vida semejante a la de Cristo para gloria del Padre.

-Cristo cargó nuestro pecado y nuestras enemistades en su cuerpo santo de carne. Todos nosotros estamos en él.

-La iglesia es así el cuerpo de Cristo.

-Cada dolor que se abate sobre la iglesia es sentido por Cristo como dolor de su propio cuerpo. Todavía hoy Cristo sufre por su iglesia.

-Un vida sin santidad niega a Cristo.

-La iglesia debe vivir en el amor de Cristo que conduce a la pureza y a la santidad de vida.

-Los miembros de iglesia son transformados en nuevas criaturas mediante el Espíritu.

-Viven unidos por un santo amor, sirviéndose por amor unos a otros.

-No tienen lucha contra potestades de este mundo, sino con poderes espirituales. Cuentan para ello con el poder invencible e incuestionable de Cristo mediante su sangre.

Una sugerencia útil:

Si ya has dado una lectura a todo el estudio, vuelve ahora a leerlo en oración. Esto es: lee cada declaración y ora acerca de ella pidiendo entendimiento, una visualización espiritual de la verdad expresada y poder para aplicar dicha verdad a tu vida.

Haciendo así, estarás abriendo ampliamente la puerta de tu corazón permitiéndole al Señor efectuar cambios profundos en tu vida.

Carlos Perrone

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