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Queridos hermanos y amigos en Cristo: Pongo a disposición de la iglesia y del mundo este libro que acabo de escribir referente a los fundamentos y la práctica de la fe. Vuelco en él el tesoro de verdad y salvación que he venido juntando, gema por gema, en los casi 60 años que llevo caminando mano a mano con el Señor.

Lo recomiendo muy especialmente a los que están comenzando a conocer la Palabra de Dios y también a todo cristiano sincero que desea profundizar su conocimiento de la persona maravillosa de Jesús.

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Lo presento en formato PDF, de modo que todo aquel que disponga de una computadora lo pueda leer sin necesidad de otros dispositivos o programas especiales.

Gustosamente le enviaré el archivo PDF a todo aquel que lo solicite via correo electrónico a:

pastorcarlosperrone@gmail.com

A continuación presento las primeras páginas del libro, incluyendo el índice y el primer capítulo a fin de que puedas formarte una idea del contenido.

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Fe Viviente

Fundamento y práctica 

de la fe cristiana

Por Carlos Perrone

Indice de Capítulos

1.- El Hombre: el Mayor Problema                                     7

2.- Limitación Humana                                                     10

3.- Venido del más allá                                                     13

4.- El Origen del mal                                                        17

5.- La Caída del Hombre                                                  21

6.- El Cordero de Dios                                                     25

7.- La Naturaleza Humana                                               29

8.- Origen y Destino                                                         33

9.- La Intervención de Dios                                              39

10.- El Buen Pastor                                                          47

11.- El Poder de la Fe                                                      51

12.- La Fe que Salva del Pecado                                     56

13.- Por el Pan y por los Peces                                       59

14.- Fe y Humildad                                                           63

15.- La Fe y el Pan de Cada Día                                     66

16.- Decepciones que aumentan la fe                             70

17.- La Fe y las Escrituras                                               73

18.- La Fe de Unos y Otros                                              78

19.- Fe y Empeño                                                            83

20.- Fe Sin Barreras                                                         86

21.- Cambios Dramáticos Obrados por la Fe                  90

22.- Fe Previsora                                                           100

23.- Fe Productiva                                                          106

24.- Fe Triunfadora                                                        113

25.- Fe y Gratitud                                                           115

Acerca de mí, el autor de este libro

Conocí al Señor Jesús poco antes de cumplir los 22 años de edad, en el año 1964. Con mis fallas humanas y mis tropiezos, he perseverado en sus caminos hasta ahora. He servido en la iglesia como colportor, redactor y pastor de iglesia hasta jubilarme en el año 2008. 

Desde niño  sentí una fuerte inclinación hacia las letras. A lo largo de los años en la fe he escrito decenas de artículos para los periódicos de la iglesia y ahora, con ochenta años de peregrinaje en este mundo, fui animado por buenos amigos a escribir este libro. 

Me parecía una tarea enorme cuando comencé a escribirlo. Pero después de siete meses de estudio, oración y trabajo puedo presentarlo con gran gozo a la iglesia y al mundo con la esperanza de que sea de bendición espiritual para muchos.

Mi profundo agradecimiento a los pastores Tulio Peverini y Ricardo Bentancur, ambos ligados de por vida a la tarea editorial cristiana, por su confianza en mí y su ferviente propuesta de que siguiera sirviendo al Señor mediante la pluma. 

Mi gratitud, también, a mi buen amigo el Dr. Jorge Talbot por haber leído el manuscrito y haberme sugerido algunos ajustes necesarios, y de igual modo a los pastores, maestros y hermanos que, a lo largo de mi larga carrera cristiana, me instruyeron y animaron a perseverar en el sendero que lleva a la Patria Celestial.

Deseo de corazón que este esfuerzo sea un medio para ayudar a todo creyente sincero a crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios y de la persona maravillosa de Nuestro Salvador Jesucristo.

Capítulo 1

El Hombre: el Mayor Problema

“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?

Házmelo saber, si tienes inteligencia”.

Job 38:4

Me detengo a mirar la naturaleza en sus más diversas manifestaciones y quedo maravillado por el orden, la unidad, el sentido de propósito y la belleza que la caracterizan.

Me basta mirar mi propia mano para quedarme mudo de asombro al ver la manera cómo está constituida y cómo acciona. No necesito ir al confín del universo ni estudiar las maravillas del átomo para darme cuenta de que soy parte de una entidad increíblemente grande, compleja y perfecta que llamamos Naturaleza.

Veo los tulipanes que florecen al llegar la primavera, las aves migratorias que regresan y la hierba que brota verde y pujante apenas pasan los fríos del invierno y pienso que tiene que haber algo poderoso que de continuo renueva la vida después de los tiempos malos. La nieve misma en el invierno cubre con un bello manto blanco los árboles del bosque y los escarpados picos de las altas montañas. Y aún los desiertos tienen toques de color y vida.

Sin embargo, me entristece ver escenas sangrientas en las que el león mata y come una gacela o un águila arrebata un cabrito montés. Me confunde ver que el pez grande come al chico o que un coyote mata un conejo. Los entendidos me dicen que de esta manera se mantiene el equilibrio ecológico. De otro modo los animales herbívoros de tierra y mar se multiplicarían desmedidamente y acabarían por destruir por completo praderas y bosques y toda vida vegetal en las aguas y al final morirían por falta de alimento. Es como decir que los depredadores son un mal necesario aun para las presas. Puedo ver la obra de una mano que, de una manera extraña, preserva la vida sobre la tierra.

Los lobos son maestros en el control de la natalidad dentro de su especie. Sólo la hembra principal de la jauría puede tener cría, en tanto las otras sólo pueden actuar como nodrizas de los hijos de ésta. De esta manera regulan la población de acuerdo al alimento de que disponen. Otros depredadores tienen también habilidades semejantes para controlar el tamaño de sus manadas. Si en el bosque no hay lobos u otros depredadores, los ciervos –que se multiplican sin control– devoran toda la grama que puedan hallar y todos los retoños tiernos de los árboles, acabando así con la pradera y el bosque y con ellos mismos.

Entiendo el razonamiento y la manera como la naturaleza mantiene su equilibrio y la vida de las diferentes especies animales. Pero quedo preguntándome: ¿Por qué la muerte y el dolor que implica la depredación tienen que ser parte de una naturaleza tan maravillosa y llena de vida?

¿Y qué diremos del hombre? Suele llamárselo “la corona de la creación”. A diferencia de todos los animales, posee una inteligencia y unas habilidades físicas, mentales y espirituales que lo distinguen como un ser superior en todo sentido. Y es aquí donde mis interrogantes se multiplican y se tornan penosos para mí. ¿Por qué este ser tan notable está tan empeñado en destruir los bosques, las praderas, los mares y los ríos al punto de amenazar su propia existencia sobre la tierra? ¿Que depredadores usa la naturaleza para controlar la población humana?

El león mata y come por instinto y de esa manera ayuda a mantener el equilibrio ecológico. El león no tiene culpa. Y cuando come y se sacia, se echa a dormir hasta que el hambre lo apremia otra vez. No tiene un frigorífico donde pueda almacenar carne. No mantiene tratos comerciales con otros carnívoros. No está pensando en hacerse rico. El león no come los animales más sanos y fuertes, sino los viejos y los enfermos que no logran huir. De esta manera mantiene sano el resto. No es así con el hombre. Siempre buscará los ejemplares más fuertes y sanos para matarlos y comerlos. Nunca se sacia. Siempre quiere tener más y más. 

El calentamiento global está provocando toda clase de catástrofes naturales: sequías, incendios incontenibles de bosques y poblados, huracanes, tifones, lluvias torrenciales, inundaciones, deslizamientos de tierra, nevadas copiosas, aumento del nivel del mar, anegamiento de islas bajas y destrucción de ciudades costeras. Y todo esto, debido mayormente al uso excesivo de combustibles derivados del petróleo y el carbón mineral y a la tala indiscriminada de selvas y bosques. 

Me gusta estudiar la historia, porque me ayuda a entender mejor el alma humana. Pero me duele ver que esta es, mayormente, el siniestro relato de las codicias, los crímenes y las guerras de los hombres. Es de notar que las familias de reyes y emperadores de los antiguos imperios estaban interiormente llenas de asesinatos, adulterios, incestos, ambición demedida y todo tipo de depravaciones. Y en nuestros días también hay gobernantes que comenten crímenes semejantes. Si los que deberían ser ejemplo al pueblo, obran de esa manera ¿qué se puede esperar de los que son gobernados por ellos?

El mundo entero clama por paz y seguridad. Pero la dolorosa realidad es que la paz se va desvaneciendo como el vapor en el aire y la seguridad tan anhelada se ve cada día más lejana.

La estabilidad de las familias va desapareciendo. Cada día hay más hogares divididos, vidas desquiciadas y niños abandonados. El uso irresponsable de drogas adictivas acaba con la vida de millones de hombres y mujeres jóvenes y trae al mundo niños afectados física y mentalmente por las adicciones de sus madres. La inmoralidad ha llegado a ser una ciencia y se la proclama con entusiasmo en todo medio de comunicación masiva como si fuera el camino hacia la felicidad.

Quizá pienses que todo está bien en el mundo. Que todo es “normal”. Que, al fin y al cabo, así es la vida. Que siempre fue así y que seguirá siendo así. Que la humanidad se irá superando y que todo será mejor en el futuro. Pero tú mismo ves que todo va de mal en peor. Que marchamos hacia un futuro incierto, hacia un desastre inevitable.

Lo que vemos alrededor es una imagen corporativa, en pantalla gigante, del conflicto que ruge dentro de cada ser humano; en tu corazón y en el mío. El mundo no es así por causa de los animales ni de las plantas. Es así por causa del hombre.

¿Existe alguna luz de esperanza que alumbre el camino que tenemos por delante?